Por Daniela Morano
1 febrero, 2019

“Me encantaría subir una montaña ahora mismo y gritar ‘¡ya no soy huérfana!'”, dice respecto al día que conoció a parte de su familia.

Eileen Macken pasó más de medio siglo buscando a su familia. La mujer de 81 años creció en el orfanato “Kirwan House” en Dublín, Irlanda, donde comenzó su búsqueda a los 19 años. El año pasado fue hasta una estación de radio local donde comentó su situación tras lo cual un genealogista se contactó con ella para ofrecerle su ayuda.

“Me frustraba la idea de estar en este planeta sin tener ni un solo familiar conocido”, dijo en ese entonces a Joe Duffy, animador del programa.

Eileen eventualmente logró encontrar datos de su familia perdida y los contactó para conocerlos. Para ella, más importante incluso que conocer a hermanos o primos, era conocer a su madre antes de que fuese demasiado tarde, así que cuando supo que seguía viva “no podía creerlo, cuando supe que estaba viva lo único que quería era correr a conocerla”.

A pesar de estar casada y tener su propia familia, el peso de no saber nada de sus padres no es menor. “No entendía, estar sola, eso era. Mucha gente me decía ‘¿para qué buscar?’ y yo les decía que se pusieran en mi lugar. La pena de estar sola donde sea que vayas, hasta el día de hoy, me preguntaba ¿y si tuviese un hermano, una hermana?. Creo que es algo que uno necesita saber, quien tiene tu misma sangre”.

La vida de Eileen no sólo ha sido difícil por haber sido abandonada, sino que además por los problemas que no saber nada de su familia trae, como no conocer enfermedades genéticas. “Los médicos me preguntan ‘¿cómo no sabes esto y eso?’ y yo una vez me alteré mucho y le respondí ‘porque soy huérfana. No sé nada, absolutamente nada'”.

Kirwin House

Con su mamá sólo han hablado por teléfono, pero pronto se reunirán en persona. “Mi mamá tiene 103 años y pronto cumplirá 104. Le hablaba pero no podía escucharme mucho. Es como yo, que solo escucho por una oreja. Me decía ‘no te escucho, no te escucho’. Al menos con ayuda de unos primos viajaré hasta su casa y podremos hablar bien”.

“Me encantaría subir una montaña ahora mismo y gritar ‘¡ya no soy huérfana!'”.

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