Por Cristofer García
1 diciembre, 2021

“Mucha gente con mucha sabiduría, está muriendo en casa sola, así que la parte gratificante es cambiar su vida. Cambiando sus últimos días”, dijo Jenni Ekletsion sobre su ahora amigo Paul Webb, de 88 años de edad.

Existen personas que en ocasiones dejan todo de lado para ayudar a otras en momentos críticos. Un ejemplo claro de ello es Jenni Ekletsion, una mujer de Columbus, Ohio, en Estados Unidos, quien decidió abandonar tu antiguo trabajo como conductora de la aplicación de transporte Uber para dedicarse a cuidar a un anciano.

Aunque parezca una decisión descabellada para Jenni tenía mucho sentido. Según reseñó ABC News, la conductora había estado trabajando los fines de semana como taxista no por falta de dinero sino por querer ser de utilidad a personas necesitadas. Los días de semana tenía otro trabajo.

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“La razón por la que conduzco Uber es para ayudar a los demás. Además, decido conducir Uber para predicar el evangelio“, comentó Jenni.

Jenni emigró a Estados Unidos desde Etiopía hace 20 años atrás y desde entonces se ha establecido en el país norteamericano, pero sin dejar de ofrecer una mano amiga a cualquiera que lo necesite. Por eso, para ella no es problema escuchar a sus pasajeros cuando va detrás del volante.

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“Soy muy flexible en cuanto a mi experiencia. Si quieres hablar sobre el matrimonio, puedo hablar sobre el matrimonio. Cómo criar hijos, tengo dos hijos. Si quieren hablar de la escuela, estoy en la escuela haciendo mi doctorado, así puedo hablar de la escuela”, expresó.

Fue en uno de esos viajes que conoció a Paul Webb, de 88 años, cuando se subió como pasajero. A su avanzada edad y siendo un viudo pasa mucho tiempo solo en su casa en el Canal Winchester.

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Trabajó durante 65 años para cuidar de su familia y ahora solo se dedica a descansar. Sin embargo, en ocasiones necesita ser atendido por alguien, porque a esa edad ya no se pueden hacer todas las cosas por su cuenta. Fue en el abril de 2021 que Paul solicitó un traslado por Uber y ahí conoció a Jenni.

“Cuando me pidió que lo llevara, cuando me habló por teléfono, sentí que ya lo conocía, que iba a cuidar de él, ¡incluso antes de verlo! Me llamó al día siguiente para levantarlo y llevarlo a donde quería ir. Entonces, comenzamos un vínculo. Yo solía venir aquí todos los días después del trabajo para llevarlo a almorzar “, contó Jenni.

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“Solía ​​trabajar desde casa, pero ahora dejé mi trabajo por completo para trabajar con Paul. Es raro, pero me gusta. Amo a mi papá y no hice esto por mi papá (al haber emigrado) así que eso es lo que me motiva a dejar mi trabajo “, agregó Jenni. Desde entonces cuida al anciano a diario y ya no conduce más para Uber.

“Mucha gente con mucha sabiduría, está muriendo en casa sola, así que la parte gratificante es cambiar su vida. Cambiando sus últimos días. Tiene 88 años. No merece estar solo”, dijo Jenni.

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Ella también se ganó el corazón de Keith y Melanie, los hijos de Paul, quienes están complacidos con la compañía que le brindan a su padre en sus momentos más duros.

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