Por Valentina Miranda
22 noviembre, 2021

Gilcelene Smokowicz, de 54 años, tuvo esta iniciativa durante la pandemia del coronavirus y ha motivado a más personas para que lo hagan.

La pandemia del coronavirus ha significado una pausa en la vida de muchas personas en el mundo, y en esta etapa algunas han aprovechado el tiempo para hacer actividades productivas.

Una de ellas es Gilcelene Smokowicz, de 54 años que vive en Curitiba (Brasil) y se le ocurrió la tierna idea de donar muñecos de crochet tejidos por ella misma a niños hospitalizados en el Hospital Erastinho.

Estas creaciones tienen el nombre de amigurumi, una técnica japonesa que se usa para esta actividad y puede ser a crochet o tejido, como explica Tribuna PR.

Gilcelene Smokowicz

Gilcelene aprendió a tejer desde muy pequeña, su interés nació al ver a su madre hacerlo tan seguido y le pidió que le enseñe. Desde entonces es toda una experta con la técnica amigurumi. “Es crochet. Mi madre solía hacer manteles, bordados, manteles y trapos de cocina. Y si aprendes a crochet, puedes aprender a hacer otras cosas, que fue mi caso con el amigurumi. Incluso hoy, a los 84 años, mi madre todavía hace una barra de trapo de cocina”, explicó a Tribuna PR.

Su primera obra de arte fue una jirafa que aún conserva, la cual sujeta las toallas y es bastante útil. Además está muy bien conservada, se nota la buena calidad de su trabajo.

Gilcelene Smokowicz

En cuanto a los niños que están hospitalizados, es algo que le conmueve. Gilcelene es una mujer muy empática y pensó en la felicidad que les puede traer un muñeco hecho con amor, una sonrisa que puede iluminar sus vidas. “Estos son niños que pasan sus fiestas de Nochevieja dentro de un hospital. Mi sensación de ver el resultado de un trabajo que los hacía felices fue muy buena. Este año, si todo sale bien, volveré”, comentó a Tribuna PR.

Sin embargo, la materia prima de estos muñecos ha subido de precio y encontrar distintos colores es muy difícil, es por eso que recibe donaciones para seguir dándole alegría a los niños del hospital, y anima a los que tienen el talento para que donen.

Gilcelene Smokowicz

“Cualquiera que quiera donarme algo de hilo, se lo agradezco. No puedo hacer muchas muñecas, pero están hechas con amor. En cuanto a las personas que saben hacer esta u otra artesanía, existe un incentivo para cuidar a los niños. Coge la lana que tienes en casa y empieza”, expresó a Tribuna PR.

Intenciones tan buenas como las de Gilcelene son las que dan fe de un mundo mejor.

Puede interesarte