Por Diego Aspillaga
18 marzo, 2020

Jennifer Haller, de 43 años, tiene dos hijos adolescentes que celebraron su decisión de probar la potencial cura para el virus. Quería aportar para que tengan un futuro sano y feliz.

Mientras el mundo mira con terror e impotencia como el coronavirus se esparce por todo el planeta dejando una estela de contagios, muerte e histeria colectivva, existen personas que buscan cualquier forma para ayudar a controlar la crisis. 

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Los profesionales de salud ponen en riesgo su propia vida para ayudar a los contagiados y evitar la propagación del virus. Los investigadores trabajan día y noche para dar con la cura de esta enfermedad y las autoridades hacen todo lo que está en su poder para detener los contagios y controlar el miedo que ha invadido a la población mundial. Todas estas personas están trabajando para detener la crisis, pero ellos no son los únicos. 

Hay también personas comunes y corrientes que están dispuestas a ayudar de cualqueir forma posible, y Jennifer Haller, una mujer oriunda de Seattle, Estados Unidos, es una de ellas. 

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La mujer, de 43 años y madre de dos hijos adolescentes, hizo noticia durante esta semana al ser la primera voluntaria en proibar una vacuna experimental contra el peligroso COVID-19.

‘Todos nos sentimos tan indefensos. Esta es una oportunidad increíble para mí de hacer algo ‘, dijo Jennifer Haller, de 43 años, de Seattle, mientras esperaba el pinchazo que podría salvar a toda la humanidad, lo que fue alabado por sus hijos, que la ven como una verdadera heroína. 

Después de la inyección, salió de la sala de examen con una gran sonrisa: “Me siento genial”.

Haller es la primera de 3 personas que se ofrecieron par ala primera prueba de la potencial cura desarrollada por los científicos del Instituto de Investigación Kaiser Permanente Washington en Seattle, reportó el Daily Mail.

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“Ahora somos el coronavirus del equipo”, dijo la líder del estudio de Kaiser Permanente, la Dra. Lisa Jackson, en la víspera del experimento. “Todos quieren hacer lo que puedan en esta emergencia”.

Esta vacuna candidata, con el nombre clave mRNA-1273, fue desarrollada en conjunto con la empresa de biotecnología NIH y Massachusetts Moderna Inc. No hay posibilidad de que los participantes se infecten por las vacunas porque no contienen el coronavirus en sí.

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Pero si bien el importante paso dado por Jennifer Haller y el equipo médico acerca a la humanidad a una cura contra el COVID-19, ésta aún está lejos de llegar a las personas que la necesitan.

“Incluso si la investigación va bien, una vacuna no estaría disponible para un uso generalizado durante 12 a 18 meses”, dijo el Dr. Anthony Fauci de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.

Aún así, encontrar una vacuna “es una prioridad urgente de salud pública”, dijo Fauci en un comunicado el lunes. Este estudio “lanzado a una velocidad récord, es un primer paso importante para lograr ese objetivo”, agregó.

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Con esta primera prueba en humanos, Estados Unidos se une a otros países -como China– en los esfuerzos mundiales por encontrar la cura al coronavirus antes de que sea demasiado tarde. 

 

 

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