Por Diego Aspillaga
30 agosto, 2020

El amor que esta madre siente por su hijo transformó el desierto del norte de China en un frondoso bosque. Lo hizo todo por él.

En el año 2000, Yang Ruizhe asistía a la universidad en Japón cuando murió en un trágico accidente de tráfico. Yi Jiefang, su madre de 67 años, estaba absolutamente devastada.

Sin embargo, en lugar de lamentar su pérdida de una manera que sabía que él no querría, decidió cumplir su último deseo.

China.org.cn

Yang siempre había esperado volver a su ciudad natal y “plantar un bosque”. Como no podía hacerlo, su amada madre decidió hacerlo en su honor y hasta la fecha, ha plantado más de dos millones de árboles y no planea detenerse.

“Me dijo: ‘Después de graduarme de la universidad, quiero volver a casa y plantar árboles, todo un bosque’“, explicó Jiefang en una entrevista con el medio de comunicación Global Times.

Inspirada por el último deseo de su hijo, la cariñosa madre decidió poner en práctica su pulgar verde y ponerse a trabajar. En los últimos años, se ha trasladado a la Región Autónoma de Mongolia Interior del norte de China para plantar tantos árboles como pudo.

The Paper

A través de años de arduo trabajo y dedicación, ha logrado plantar dos millones de árboles. Evidentemente, ha cumplido con creces el último deseo de su hijo.

Y no se ha detenido ahí. 

Después de vender las casas de la familia en Shanghai, a través de la póliza de seguro de su hijo y otras formas de compensación, la madre y el padre de Yang, Yang Antai, recaudaron fondos suficientes para establecer Green Life, una organización sin fines de lucro que actualmente trabaja en proyectos de plantación de árboles en Mongolia Interior, publicó UpWorthy.

The Paper

“No podemos llevarnos un centavo cuando dejamos este mundo. Pero si usamos [el] dinero para plantar árboles, se queda en el mundo para siempre”, expresó la madre.

Además, también comparte la plantación de árboles con otras familias como un método para lidiar con la pérdida y el dolor. Según los informes, “busca plantar semillas de esperanza para aquellos que han experimentado el dolor de perder a un hijo”.

“Hablé y lloré con muchas familias durante la noche. Después, los llevé conmigo a plantar árboles … Es una forma de ayudar a esas familias a superar su dolor y cambiar sus sentimientos de negativos a positivos”.

The Paper

Ahora que ha “ecologizado” la Región Autónoma de Mongolia Interior, Jiefang se ha comprometido a “ecologizar” 8,7 kilómetros cuadrados en el vasto desierto de Alxa.

Solo entre los años 1990 y 2016, el mundo ha perdido aproximadamente 121 millones de hectáreas de área forestal según el Banco Mundial. Gracias a personas como Jiefang, el planeta puede tener una oportunidad de curarse.

El amor de una madre lo puede todo, y este caso así lo demuestra. 

Puede interesarte