Por Luis Lizama
14 julio, 2020

Sebastián tiene 18 años y es un atleta paralímpico argentino. En la natación encontró su vocación, pero el confinamiento lo tenía sin entrenar. Estaba triste, perdiendo su capacidad física. A mamá se le ocurrió la brillante idea de hacer una piscina en casa, la que papá construyó con latas y plástico. El amor por un hijo no tiene límites ❤️.

El amor de madres y padres no tiene límites. Son capaces de dar la vida por un hijo, así de simple. No importa si es un juguete o un medicamento, ellos lo harán posible. Ejemplos hay por montón, entre ellos la familia Galleguillo en Argentina. Su historia de inspiración ha sacado aplausos.

Sebastián tiene 18 años y es un atleta paralímpico debido a su sordera. Con la pandemia y la cuarentena que rige en el país, sus entrenamientos se detuvieron en seco. Estaba triste, perdiendo terreno y capacidad. El nado es su vocación, le cambió la vida y sus padres lo saben. Marta, la mamá, se dio cuenta y propuso la idea de hacer una pileta en casa, la que Edmundo, el papá, se encargó de construir. Con latones y plástico armó una estructura que llenó de agua. 

Con eso pudo volver a entrenar, haciéndose viral por su tremendo sacrificio y el amor incondicional de sus papás. Eso es amor, amor de padres. Te dejamos una nota periodística que le realizó la televisión argentina:

 

Todo comenzó con el pasar de los meses y el temor a perder su capacidad física. Muchos deportistas han experimentado lo mismo, pero afortunadamente algunos ya han vuelto a las pistas. Eso no ocurrió con la rama paralímpica.

El polideportivo que lo acogía, en la ciudad de Buenos Aires, cerró sus puertas por la pandemia, dejando de brazos cruzados a varios atletas. Sebastián es nadador hipoacúsico y en esta disciplina encontró un nicho, su comodidad y vocación.

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Diversos medios de comunicación han replicado su noticia, porque es conmovedora. Es el fiel reflejo de todo ese amor que sienten muchos padres. 

Llenaron la pileta con 400 litros de agua, sin importar lo costoso que fuese o el esfuerzo que eso implicaría.

“La primera noche no dormí“, contó Edmundo a Telefe, explicando que recorría de ida y vuelta el plástico, acompañado de una linterna en búsqueda de filtraciones.

Instagram Sebastián Gallegillo

Pero eso no es todo, porque después instaló un sistema de calefacción. “La garra que le pone Sebastián a todo es impresionante”, cuenta el papá, recordando que los primeros días entrenó con el agua fría. Con un horno, que enfoca el calor hacia la estructura, logran calentar el ambiente lo más que pueden.

El apoyo de su familia ha sido fundamental, sobre todo ahora que busca competir en las olimpiadas de natación para sordos.

Instagram Sebastián Gallegillo

Hasta -3º Celsius ha marcado el termómetro en la casa de los Galleguillo. Una verdadera proeza la de este chico y su familia.

Si entrena y se esfuerza así en casa, con pocos implementos y de una forma humilde, imaginen lo que puede lograr con el apoyo suficiente. Eso sí, por mucho éxito que consiga, está claro que jamás olvidará el apoyo de su familia.

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