Por Felipe Costa
1 abril, 2021

Hannah Kritzeck desde pequeña aprendió a lidiar con las miradas e incluso con los prejuicios. Dice que ser baja no la vuelve diferente a los demás, por más que el mundo la encasille. Quiere un futuro y lucha por ello.

Las diferencias entre las personas no son buenas ni malas, sino que hacen al mundo incluso más interesante. Mientras crecemos nos hacemos la falsa concepción de querer parecernos a los demás porque así creemos que seremos aceptados, cuando en realidad, esa chispa que cada uno de nosotros tiene, nos la brinda nuestra capacidad de aprovechar nuestras peculiaridades como nadie más lo haría, al igual que, Hannah Kritzeck, una mujer cuya vida no fue fácil desde que nació, pero no por eso dejó que determinaran su futuro.

Hannah Kritzeck

Hannah, de Mineesota, Estados Unidos, fue abandonada por sus padres desde el primer día que llegó al mundo. Pequeñita y frágil pasó por distintos orfanatos hasta que llegó al hogar de quienes se transformaron en sus verdaderos padres. Lo que nadie sabía, es que la niña había nacido con una condición especial, de la cual se percataron mientras iba creciendo.

Su familia se dio cuenta de que era extremadamente pequeña para lo que aparentaba ser, fue entonces que descubrieron que padece de un enanismo sumamente raro, que solo afecta a 100 personas en todo el mundo.

Hannah Kritzeck

Con dicha condición, Hannah tuvo que luchar por conseguir un lugar en el mundo. Si bien en su familia la rodeaba un ambiente de amor, afuera era distinto y debió acostumbrarse a acaparar miradas. A medida que crecía notaba la diferencia con sus propios hermanos y compañeros de escuela, no hacía falta que un doctor le contase que no era igual a los demás.

Aún así, sus padres hicieron todo el esfuerzo del mundo por no ponerle límites a sus aspiraciones, si bien necesitaba mayor asistencia para ciertas cosas, nunca estuvo en su vocabulario que por ser baja debería actuar distinto.

“Cuando era pequeña, siempre supe que era diferente de mis hermanos Mark y Matt y mi hermana Kelly, quienes son de estatura promedio. Mi mamá y mi papá se aseguraron de que tuviera una infancia normal. Bajaron todos los interruptores de luz y pusieron los taburetes en el baño y la cocina porque no podía alcanzar los lavabos y los armarios”.

–Hannah Kritzec al Daily Mail

Hannah Kritzeck

Pese a tener 25 años y ser una adulta, es consciente de que en cada lugar nuevo al que vaya debe lidiar con el hecho de que la traten como a una niña, algo que en el fondo la deprime porque si está sola piensan que está mintiendo.

Hannah Kritzeck

Desde no poder entrar a un bar o incluso no encontrar ropa adecuada ya que las tiendas solo ofrecen artículos infantiles para su estatura, ser baja y medir tan solo 1 metro no es lo que le molesta, sino cómo el mundo no le permite ser quien es, viviendo un día a día de constantes batallas.

Entre sus sueños están tener su propio programa de entrevista y en su vida personal, formar una familia. De todas formas, debido a su condición hay cosas que podrían no ser tan fáciles pero intenta de no pensar mucho en ello. Desde muy pequeña ha tenido que ir a constantes controles médicos para monitorear su estado, puesto que las personas con enanismo suelen no tener una vida muy larga.

Hannah Kritzeck

Hannah intenta concentrarse en el presente y aspirar para trabajar en el futuro con el que sueña. Pese a que ha sido difícil, ha aprendido que solo por ser baja no significa que sea diferente al resto del mundo, solo la vuelve especial y eso significa aprovechar la vida a su manera sin barreras.

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