Siempre se puede aprender de los más pequeños ❤

Los niños tienen un corazón tan noble, que estarán totalmente dispuestos a ayudar al que lo necesite siempre que ellos puedan hacerlo. A diferencia de muchos, creen en las personas y no los juzgarán por cómo lucen o cómo se comportan.

Bien lo sabe esta pequeña de 9 años llamada Bárbara Matos, quien tuvo un hermoso gesto con el vendedor de helados de su escuela cuando se enteró de que no sabía ni leer ni escribir.

Resulta que la niña de Crato, estado de Ceará, en Brasil, se conmovió tanto con la situación del hombre, identificado como Francisco Santa Filho, que se ofreció a ser nada más y nada menos que su profesora, pese a que él es 59 años mayor que ella.

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Y él no solo ganó una maestra, sino también una amiga con quien conversar.

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Lo cierto es que la niña no estuvo sola en esta ardua tarea, ya que una profesora del colegio Diocesano, al mismo que asiste Bárbara, se comprometió a ayudarla a instruir sus clases. “Yo también me puse a disposición para ayudar. Me pareció bonita esa actitud”, contó Rizélia, consciente del potencial transformador de la educación, tanto para quien enseña como para quien aprende.

Así que cada día se reunían en la puerta de la escuela para enseñarle métodos y palabras simples que lo llevaran a aprender a leer y a escribir. Usaban un cuaderno de caligrafía y así, con paciencia y constancia, el vendedor de helados aprendió.

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Ahora debe seguir practicando… pues tal vez algún día logre su sueño de ser reportero.

Al menos ya cumplió uno: aprender a escribir su nombre.

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¡Un aplauso para esta pequeña y su enorme corazón!

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