Por Valentina Miranda
3 agosto, 2022

Cuando Otto Orondaam conoció a Sisianu hace 10 años en un pueblo de Nigeria, y supo que no iba a la escuela, se propuso ayudarla como sea. Convenció a sus padres de matricularla, se encargó de animarla y financió sus estudios como pudo para que sea la alumna destacada que es ahora.

Las personas que se dedican a ayudar a quienes más lo necesitan por medio de las fundaciones u organizaciones, han conocido varias historias a lo largo de su carrera, pero siempre hay unas que marcan más que otras.

Un emprendedor social llamado Otto Orondaam contó en Twitter cuando conoció a Sisianu, una niña de 8 años en el 2011 y que desde entonces ha vivido una transformación increíble gracias a su ayuda y la de más personas. Todo comenzó en aquel año, cuando la vio por primera vez remando una canoa grande en Makoko (Nigeria) y vendiendo pescado ahumado en el mercado junto a su madre. Aunque le pareció inspirador, sabía que en realidad debía estar en la escuela.

Twitter: Otto_Orondaam

Sus padres no le daban importancia a su educación y en la comunidad se creía que las niñas no debían estudiar, pero lograron convencerlos de lo contrario. “Realmente quería verla triunfar. Eventualmente logramos que su familia nos permitiera inscribirla en la escuela. Esta fue una gran victoria para nosotros”, dijo en la red social.

Sisianu estaba muy entusiasmada por ir a la escuela y eso se notó en sus buenas calificaciones. Se levantaba temprano, ayudaba a limpiar el salón y ganó trofeos de atletismo, pero en el 2016 la situación se vio afectada.

Twitter: Otto_Orondaam

Para sus padres, la educación no era una prioridad y Sisianu empezó a faltar a clases porque cuidaba de sus hermanos menores y ayudaba a su mamá con la pesca. Como consecuencia sus calificaciones bajaron y perdió la motivación en el 2018. “Estábamos muy preocupados”, comentó Otto en Twitter.

Otto y su equipo pensaron que lo mejor era enviar a Sisianu a Abuya, la capital donde iría a Word Of Faith Schools con la ayuda de una beca, pero reprobó el examen y no recibió ninguna.

Twitter: Otto_Orondaam

Entre enviarla de regreso a su pueblo o pagar una cuota muy cara para su educación, optaron por esto último y eso implicaba recaudar fondos, todo por una causa justa. “Fue una decisión muy difícil, pero esa era la única opción que sentimos que Sisianu realmente se merecía, dijo Otto en Twitter.

Sus calificaciones mejoraron durante el 2017 y ha estudiado ahí desde entonces. Pasaron 5 años y Otto recibió una invitación importante de ella por teléfono. Nos graduaríamos de la escuela este año, por favor trate de visitarnos“, le dijo.

Twitter: Otto_Orondaam

Otto hizo sus maletas para viajar porque le había prometido a Sisianu y los demás chicos que los visitaría antes de su graduación, y cuando llegó de sorpresa la vio alegre porque había esperado este momento. Tenía muchos logros por contarle

“Reflexionar sobre su viaje me dejó realmente sin palabras y con lágrimas en los ojos (…) Estoy tan agradecido de que no nos rendimos con ella durante los últimos 10 años”, dijo en Twitter. “Sigue siendo nuestra estrella brillante, lista para un nuevo viaje en la Universidad e inspirando continuamente a todos en su comunidad”, agregó.

Mira el reencuentro a continuación

Un viaje largo y difícil que valió completamente la pena. Ver la sonrisa de Sisianu es algo que llena el corazón de Otto y de todos quienes han conocido su historia.

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