Por Diego Aspillaga
11 febrero, 2020

Anaya Ellick aprendió sola -y en secreto-, a atarse las zapatillas, a vestirse y a escribir sin manos. Gracias a la práctica y a su voluntad de hierro, la pequeña se convirtió en la campeona de caligrafía de su país tanto en la categoría de niños especiales como en la de los niños «normales».

Ayana Ellick tiene 9 años y a pesar de su corta edad ha demostrado una fortaleza y un talento que ha inspirado a millones de personas. 

Greenbrier Christian Academy

La pequeña, oriunda de Virginia, Estados Unidos, ganó dos competencias nacionales de caligrafía en menos de un año. Su escritura es clara, precisa, casi perfecta. Su determinación y voluntad son inquebrantables y su espíritu de perseverancia y superación ilumina a todos los que la conocen.

Y si bien sus premios ya son espectaculares en sí mismos, la historia de Ayana se vuelve mucho más potente cuando se toma en cuenta que la pequeña nació sin manos.

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Desde pequeña, la niña nunca dejó que su condición determinara su personalidad o su futuro. Antes de pedir ayuda, Ayana se enfocaba en tratar de hacer las cosas por sí misma. Fue así como sorprendió a sus padres al aprender sola -y en secreto- a escribir y a atarse las zapatillas. 

Fue la escritura, en particular la caligrafía, la que conquistó sus intereses, por lo que se esforzó por tener la mejor letra posible. Hoy, a sus 9 años, la pequeña tiene dos importantes trofeos nacionales que así lo demuestran.

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En el 2017, Ellick, que no usa prótesis, sorprendió a la nación cuando a la edad de siete años, como estudiante de primer grado, ganó el Premio Especial Nicholas Maxim a la Excelencia en Caligrafía Manuscrita. En esa ocasión compitió contra alumnos sin discapacidades y mayores que ella. 

Un año más tarde, Ayana participó en el concurso nacional de escritura a mano Zaner-Bloser, ingresando en una categoría de necesidades especiales. A pesar de no tener manos con qué escribir, Ellick ganó el premio de caligrafía por su escritura cursiva impecable.

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Por ganar el concurso, Anaya recibió $1,000 dólares y un trofeo, según el sitio web de Zaner-Bloser. Su escuela también ganó, ya que la compañía le otorgó un certificado de regalo para gastar en recursos impresos y digitales para estudiantes y maestros. «Anaya es un modelo a seguir para todos», dijo Sara Cannaday, maestra de tercer grado de la niña. 

Por su parte, Bianca Middleton -la madre de Anaya- afirma estar tremendamente orgullosa de su pequeña y de lo que ha logrado a tan corta edad, sobre todo con  la dificultad adicional de hacerlo todo sin manos.

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«Estoy orgullosa porque estos premios la alientan, Me gusta que que vea que el trabajo duro vale la pena. Ella es realmente independiente: ata sus zapatos, se viste y se baña sola», agregó.

«Siempre fue como ‘puedo hacerlo’. Entonces, eso solo continuó con los años», concluyó la orgullosa mamá.

Con ese nivel de talento y determinación, el cielo es el único límite para Anaya. Y ya habiendo perfeccionado el arte de la caligrafía, la pequeña ya va por su próximo desafío: los deportes. 

No cabe duda de que Anaya será una estrella en cualquier ámbito en el que decida desenvolverse.

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Con esa voluntad y talento parece tener un brillante futuro asegurado. 

 

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