Por Alejandro Basulto
2 septiembre, 2019

La extraña patología le afectó desde la nariz hasta las rodillas, dejándolo con riesgo vital a sus cortos 5 años.

Que el hijo de apenas 5 años sea diagnosticado con un enfermedad tan extraña, como lo es un cáncer de neuroblastoma raro, colocándolo en una situación de riesgo vital, tras que este se expandiera desde la nariz hasta los rodillas, debe ser una de las peores noticias que podría recibir cualquier mamá o papá. Debido que si ya el cáncer es una enfermedad destructora y que da pocas esperanzas, uno que además es extraño y por lo tanto, se desconoce más el correspondiente tratamiento con que se le debería tratar, es realmente una situación difícil de tragar.

Trevor Adams

Esta fue lo situación con la que mamá Alice Phillips, de 25 años, y papá, Ricky Wetherley, de 27 años, se encontraron tras llevar a su hijo Freddy Wetherley al médico, después del que pequeño de 5 años empezara a quejarse porque le dolían las piernas. Al saber el diagnóstico, inmediatamente el pobre Freddy fue sometido a un tratamiento intensivo, que además de incluir cirugía y las necesarias quimioterapias, también incluyó el trasplante de células madre.

«Cuando nos dijeron lo que tenía Freddy fue devastador. No nos lo podíamos creer. Inmediatamente comenzó con 70 días de quimioterapia y luego un trasplante de células madre en Navidad. En febrero fue operado para extirpar el tumor»

– dijo la señora Phillips a Daily Mail.

Trevor Adams

El cáncer se había expandido por todo su cuerpo y su sobrevivencia estaba más cerca de lo imposible, que de lo posible. El núcleo de la patología, el tumor masivo, se hallaba en el estomago de Freddy. Y tras las cirugías, quimioterapias y transplantes de células madres requeridas, el pequeño empezó a mejorar. De a poco hasta que empezó a ponerse en pie.

«Estaba enfermo y exhausto por el tratamiento, pero ha manejado todo muy bien»

– declaró su mamá.

Trevor Adams

Finalmente, tras los difíciles momentos soportados, el pequeño Freddy fue dado de alta. Está cerca de comenzar a ir a la escuela, y por sobre todo, lo que lo pone más feliz, es que pudo volver a jugar fútbol. Después de un cáncer en el que tenía todos los pronósticos en contra, se le puede volver a ver feliz pateando un balón.

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