Por Valentina Cerda
15 enero, 2018

Advertencia: al terminar de leer esta nota llorarás, y mucho.

Bailey Cooper fue un niño de 8 años que falleció tras batallar durante 15 meses contra un agresivo cáncer . A pesar de que los médicos no le daban más que algunos meses de vida, el valiente niño contradijo la opinión médica sólo para cumplir su anhelado sueño: conocer a su hermana recién nacida antes de morir, un día antes de navidad. 

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Según sus padres, Bailey les aseguró que viviría para alcanzar a conocer a la bebé, a quién él mismo nombró «Millie». El pequeño, que padecía de un Linfoma no Hodgkin, sostuvo a su hermana en brazos, le cantó y la arropó en la cunita del hospital.

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La familia sabía que era poco probable que Bailey sobreviviera para celebrar la Navidad, pero aún así, lo animaron a escribir una lista de regalos que le gustaría recibir. El niño sólo pidió juguetes para su hermano, pues sabía que él no podría ocuparlos. 

Siempre fueron mejores amigos

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Un día después de haber conocido a su hermanita, Bailey empeoró, justo en nochebuena. Sus padres no dejaban de llorar, pero se sorprendieron cuando el pequeño reaccionó de forma inesperada diciéndoles: «tienen permitido llorar por sólo 20 minutos. Ustedes ahora deben hacerse cargo de Riley (su otro hermano) y Millie».

Luego de eso, falleció rodeado de su familia.

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Ni siquiera sé que decir. ¡Que injusta es la vida!

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