Fue una decisión que tomó solo, y tras la primera donación, volvió a hacerlo.

Cuando una madre ama a su hijo, siempre querrá lo mejor para él. Sobre todo cuando traerlo al mundo fue todo un desafío, lleno de inconvenientes, riesgos y complicaciones. Al menos eso piensa esta mujer, que deseaba tanto un hijo, que cuando se enteró que a sus 33 años estaba embarazada, no podía más de la emoción.

Sin embargo, jamás imaginó todo lo que le pasaría.

Por supuesto antes de conocerlo, ya lo amaba. No podía esperar ver su cara… y su deseo al parecer se volvió realidad, aunque fue demasiado pronto.

Sandrine Richard

De acuerdo a su relato, tenía 27 semanas de un embarazo saludable cuando entró en trabajo de parto sin ninguna razón aparente. Tras confirmar que no había infección ni nada fuera de lo normal, estuvo un par de días de reposo en el hospital y luego fue enviada a otro hospital durante dos semanas.

Allí le dijeron que no podría irse hasta que naciera su bebé.

Sandrine Richard

El riesgo de que tuviera alguna complicación era inminente, estaba naciendo por lo menos 9 semanas adelantado, pese a que los doctores habían hecho todo lo posible por retrasarlo.

Una cesárea de emergencia la hizo entrar en pánico. «Podía sentir el latido de mi corazón y me preguntaba si lo iba a lograr, si él iba a sobrevivir» escribió la mujer que ahora es madre de un adolescente totalmente sano.

Tras una serie se complicaciones, el bebé pasó 7 semanas hospitalizado y con un contacto diario con su madre de solo 15 minutos. «Viví en el miedo. Le supliqué a Dios, hice tratos y le dije: ‘Si pasa algo, llévame. Escógeme Quítame todo, pero perdona a mi hijo’. Pedí, y él escuchó. Dentro de tres meses, perdí mi casa, mi trabajo, mi relación. Y mi hijo se salvó«.

Sandrine Richard

A medidas de que el pequeño llamado Morgan se hacía más fuerte, su madre esperaba con ansiedad su crecimiento, pues podían comenzar a aparecer en cualquier momento los efecto secundario de haber nacido prematuro… afortunadamente nada de eso ocurrió.

Cuando cumplió tres años, su cabello era tan bello, que su madre no se atrevió a cortarlo, pues al final le importaba cómo criaba a su hijo, no cómo lucía.

Y así fueron pasando los años y el pequeño tuvo que soportar todo tipo de burlas de otros niños e incluso de adultos. Sin embargo él estaba decidido a mantener su cabello largo… hasta que un día mamá le preguntó si lo donaría a los niños que lo necesitaban.

Sandrine Richard
Sandrine Richard

«Morgan tiene un corazón tan generoso. Él defiende a sus compañeros de clase que son acosados. Ama a los animales y les habla con la voz más dulce. Arroja lágrimas por los gatos abandonados en el refugio, que a él le gusta visitar a menudo. Le encanta jugar con bebés pequeños, a pesar de que es casi un adolescente. Regala sus juguetes, los entrega o los dona. Es muy sensible, atento y genuinamente agradecido por cada regalo que recibe».

Sandrine Richard

Y sin duda estaría dispuesto a donar su cabello, pero tenía que alcanzar 30 centímetros para poder hacerlo.

«Cuando un día me llamaron a la oficina del director, surgió el tema del cabello de Morgan. Le dijimos por qué su cabello era tan largo porque, en este punto, sentí que era necesario decir algo» recordó su madre. Afortunadamente el director se mostró orgulloso de él, lo apoyó, lo elogió e incluso antes de conocer la razón, nunca lo juzgó ni mencionó algún tipo de código escolar que lo impidiera lucir así.

Sandrine Richard

Así que una vez que alcanzó los centímetros requeridos, Morgan hizo su primera donación justo antes del Día de Acción de Gracias. Pero luego volvió a dejar crecer su cabello y lo hizo por segunda vez. 

Sandrine Richard
Sandrine Richard
Sandrine Richard
Sandrine Richard

Y ahora solo está esperando que vuelva a crecer para ir por una tercera.

Sandrine Richard

¡Qué niño tan solidario!

Puede interesarte