Por Mariana Meza
30 marzo, 2021

Ocurrió en Mendoza, Argentina, donde un pequeño de 11 años entró al lugar solo para pedir un lápiz y así poder ir al colegio, pero se terminó llevando una grata sorpresa. Todo quedó grabado en las cámaras de seguridad y el hecho rápidamente se viralizó en las redes sociales.

En medio de la pandemia del coronavirus muchas personas han quedado sin sus trabajos o han visto una baja considerable en sus ingresos. Es por eso que varios han tenido que recurrir a diferentes ayudas, incluso los niños, al igual como un pequeño en Argentina. Las clases presenciales habían vuelto y él necesitaba un lápiz, por lo que decidió entrar a una librería y pedir uno. Lo que no se esperaba era que recibiría una bolsa llena de útiles escolares.

El pasado jueves 25 de marzo un niño de 11 años entró a una librería de San Rafael, Mendoza, Argentina, con un objetivo claro en su mente: pedir un lápiz para poder estudiar en el colegio.

Captura video

Todo quedó grabado en las cámaras de seguridad del lugar. El niño no quería nada más, solo necesitaba un lápiz para anotar la materia que le enseñarían en el colegio. No quería dinero. No quería comida. Solo quería un bolígrafo.

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La presencia y petición del niño llamó la atención de la persona que estaba atendiendo en la librería y, para sorpresa del pequeño que cursa sexto grado, le regaló todos los útiles que necesitaba: un cuaderno, lápices, tijeras, goma y hasta un estuche, entre otras cosas.

El pequeño, sorprendido por todo lo que estaba recibiendo de regalo, dijo “¡gracias señor!” y salió del lugar. Sin embargo, un acto tan bueno como el que acababa de ocurrir no podía pasar desapercibido y fue presenciado por Pablo Peñaloza, un cliente que también estaba en la librería, quien describió la situación en Facebook como “hechos que trascienden. Por casualidad del tiempo presencié está mañana un hecho que alienta a seguir empujando para el lado correcto”.

“Dejó entrar a un niño que no pedía plata, comida, entró a pedir útiles para poder ir a la escuela (literales palabras del niño), a lo que el dueño de dicho local salió proyectado camino a las estanterías y llenó una bolsa al son de la pregunta ‘¿qué más necesitás?’. Tuve que expresarle mi admiración”, terminó de explicar Peñaloza al medio TVA Argentina.

Por último, en conversación con el medio Sitio Andino, el dueño de la tienda dijo que fue su hijo el de la idea de ayudar al pequeño. “Cuando duermo la siesta, desconecto las redes; y cuando desperté y las habilité, no podía creer la repercusión que tuvo esto; ni sabía que alguien lo había visto”, confesó.

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