Por Cristofer García
5 octubre, 2021

“Es muy importante para mí poder terminar mis estudios”, respondió Marlon, de 11 años, cuando le preguntaron sobre su futuro. Este niño de ciudad Quezon, en Filipinas, sabe lo importante que es el trabajo para ayudar en su hogar.

Hay personas que desde edades muy tempranas deben conocer la peor cara de la vida. Ningún niño debería estar trabajando para ayudar a su hogar, pero lamentablemente muchos lo hacen por la necesidad que existe, como es el caso de Marlon Mendoza.

Este chiquillo de la ciudad Quezon, en Filipinas, se hizo conocido por ser visto en una pasarela vendiendo guirnaldas de flores mientras estudia. A sus solo 11 años, acompañado de su hermano menor de 9 años, Melvin, ha tenido que asumir esta responsabilidad para apoyar económicamente a su madre, Rochelle.

Anjo Bagaoisan

La familia suele ser vista en esta pasarela al sur de la ciudad, en North Avenue, vendiendo las flores luego de que los niños salen del colegio. De hecho, aún visten su uniforme para trabajar.

“Es muy importante para mí poder terminar mis estudios”, comentó Marlon en conversación con Pinoy Journ. El pequeño reveló que su materia favorita es matemáticas porque espera que le ayude con una buena carrera universitaria en el futuro. “Planeo ser contable, porque mamá me lo dijo”, expresó.

Anjo Bagaoisan

Y cuando le preguntan sobre su trabajo vendiendo en la calle, respondió: “Estamos ayudando a mamá. De alguna manera podemos aportar dinero“.

A pesar de su corta edad, comprende bien las necesidades de su hogar y no le importa hacer este esfuerzo con tal de colaborar por una mejor calidad de vida. Según publicó este medio local, la familia suele marcharse a casa a las 9:00 pm pero hay días en que llegan más tarde.

Anjo Bagaoisan

La historia de Marlon y su hermano se volvió popular en redes sociales en 2016, cuando comenzaron a circular fotografías de los niños trabajando y estudiando en la calle. Desde entonces ganó muchos admiradores y aunque su mamá sabe lo duro que es, está orgullosa de sus pequeños.

“Dicen que mi hijo es diligente. Eso es cierto, son buenos niños, solo que muy alborotadores“, expresó Rochelle.

Anjo Bagaoisan

Por la dificultad que pasan en casa deben trabajar hasta altas horas, para conseguir dinero. Pero en ocasiones se conforman con un poco de comida que puedan ofrecerles los compradores. “No necesitamos comprar la cena con lo que ganamos, ya que algunas personas optan por darnos comida“, contó Marlon.

Anjo Bagaoisan

Después de que el esposo de Rochelle fuera encarcelado comenzó con el negocio de vender flores y después se le sumaron sus chiquillos.

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