Por Felipe Costa
12 noviembre, 2020

Los abuelitos, que pasarán una Navidad solos a causa del COVID-19, merecen al menos luminaria para disfrutar, piensa este niño de 11 años que vive en Murcia, España.

Sin duda alguna, la próxima Navidad será muy particular, pues las restricciones a causa de la pandemia obligarán a muchas familias a abstenerse de ver a sus seres más queridos. En muchos casos, aquellos que pasen más solos podrían ser los ancianos que vivan por su cuenta o que estén en algún hogar de descanso. Afortunadamente, existen muy buenas personas en este mundo que desde sus posibilidades intentan acoger a aquellos que se ven más afectados por esta soledad.

Pablo Duro García de tan solo 11 años tiene una muy bonita historia que enseñar al mundo, y es que, la cuarentena en su ciudad, Murcia, España, le cambió la forma de ver la compañía.

Pablo saludando a una abuelita por el balcón – La Opinión

Un día se percató de que en el edificio del frente vivían muchos abuelos, así que decidió saludar a uno, que le devolvió el saludo, luego a otro y así, cada día.

Se trataba de una residencia de ancianos, pero Pablo no se había dado cuenta hasta ese momento. Lo que comenzó como un gesto cordial, se transformó en una amistad con sus vecinos de la tercera edad, que todos los días se asoman por su ventana para saludar al joven de 11 años.

“Desde mi casa veo seis o siete ventanas y a los abuelos sentados, yo les saludo a cualquier hora y ellos me responden con otro saludo”

–Pablo Duro García a La Opinión

Apoyo – Pixabay

Pero lo que tiene preocupado actualmente a Pablo, es la Navidad, no tanto por él, porque sabe que la pasará acompañado, sino por los abuelitos de la otra vereda, ya que con las medidas sanitarias es muy posible que las visitas estén restringidas y por ende la Navidad misma.

Entonces Pablo notó algo: la luminaria de su municipio, Águilas, ya se estaba instalando para Navidad, adornando la larga calle se puede ver desde su departamento, pero desde el otro lado, donde están los balcones de los ancianos, no hay si quiera un adorno navideño.

De esta manera Pablo escribió una carta a la alcaldía rogando por instalar luces navideñas en la entrada de la residencia, para que los abuelos frente a su balcón también las puedan ver y así sentirse un poco más alegres por las noches en la víspera de navidad.

Apoyo Pixabay

Si bien no queda mucho tiempo, Pablo tiene un plan “B”, que sería instalar él mismo adornos y luminaria en su propio balcón con dedicación a sus amigos abuelos.

Uno de los deseos de Pablo es que terminada la pandemia, quiere ir a visitar a los abuelos a la residencia, pues asegura que ya son como amigos, pues se ven todos los días y ese gesto sería lo menor que podría hacer por ellos.

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