Por Luis Lizama
17 septiembre, 2019

«Los médicos ni siquiera sabían si mi hijo conseguiría hablar», cuenta la madre de Rafael.

Los límites los pone uno mismo, es una frase que se repite muchas veces cuando nos hablan de superación. Hace sentido, sobre todo con historias como la de Rafael, un pequeño que nació con autismo y pocos pronósticos de llevar una vida normal. Sus padre jamás se rindieron.

Rafael es el tercero de cuatro hermanos, viven en Santa Catarina, Brasil, y no se comunicaba hasta los 2 años. La preocupación de sus padres los hizo buscar ayuda: le diagnosticaron TEA (Trastorno de Espectro Autista). Buscaron soluciones pero ninguna daba resultado, hasta que uno de sus terapeutas les recomendó probar con la tecnología. Ahora habla 9 idiomas. 

Imágenes de archivo personal

Juliana Lancer Mayer, su madre, vivió dolorosos momentos cuando vio que su pequeño no hablaba ni escuchaba. Pensaron que podía ser un problema de audición, así que partieron al médico neuropediatra. El panorama era diferente, su hijo tenía autismo. Rápidamente buscaron soluciones, la mayoría sin efectos positivos, hasta que probaron con la tecnología, regalándole una tablet.

Imágenes de archivo personal

“Mis otros hijos se desarrollaron rápidamente, pero Rafael tardó hasta para aprender a cómo sentarse cuando era pequeño. Hasta los 2 años, no interactuó, no miraba a los ojos y parecía estar sordo. Le hicimos exámenes que arrojaron que no tenía problemas de audición»

Relató Juliana, madre de Rafael, a BBC Brasil

Escépticos al comienzo, le regalaron la tablet. La sorpresa fue mayúscula, el niño se concentró como nunca antes y memorizaba fácilmente algunos contenidos. Él veía videos en idioma inglés, así que de un momento a otro repetía frases y hablaba fluidamente, como si hubiese recibido clases.

“Me quedé preocupada porque, de repente, comenzó a hablar como si hablara el idioma con fluidez, sin haber recibido clases ni salido del país”

Comenta Juliana, madre de Rafael, a BBC Brasil

Primero el inglés, incluso sobre su lengua original, el portugués. Consultaron por ayuda, para estimular su aprendizaje y facilitar su comunicación.Su terapeuta, Tatiana Schmidt, cuenta que el portugués fue recién el cuarto idioma que Rafael aprendió, siendo el inglés su favorito.

Imágenes de archivo personal

Actualmente Rafael está aprendiendo árabe, además de comunicarse en inglés, portugués, español, ruso, japonés, alemán, italiano y también a través de lenguaje de señas y esperanto.

Imágenes de archivo personal

«Ahora le dejo jugar con los aparatos electrónicos solo dos horas al día, para que no esté totalmente enfocado en eso”

Cuenta el padre de Rafael a BBC.

El autismo tiene una característica particular, la hiperconcentración. Como dice su nombre, es un estado de concentración mucho más profundo que la del resto. Pueden pasar horas concentrados, mientras aprenden o realizan alguna actividad. Rafael, por ejemplo, ama ver videos en YouTube y la música.

Imágenes de archivo personal

A pesar de que algunos tratamientos incluían el uso de medicamentos, sus padres jamás lo hicieron. Sintieron que no contribuían con su desarrollo, afortunadamente eligieron la alternativa correcta para Rafael.

Destacan la felicidad que ha alcanzado su hijo, algo que va más allá de los idiomas que pueda aprender, es lo más importante.

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