Por Javiera González Ruiz
14 septiembre, 2018

El pequeño fue diagnosticado con cáncer a los 4 meses, y hoy, a sus 8 años, al fin pudo celebrar que tendrá una vida como cualquier otro niño. Tocó la campana del hospital lo más fuerte que pudo para que otros enfermos lo escucharan desde sus habitaciones y supieran que alguien más se había recuperado y que no deben perder las esperanzas.

Se supone que todos los niños debieran vivir una infancia hermosa. Sin embargo, a veces deben lidiar con ciertas complicaciones que no dependen de ellos… Tal como le sucedió a este pequeño llamado Jimmy, que a pocos meses de nacer fue dignosticado con una de las más horribles enfermedades.

En 2010, cuando el pequeño tenía 4 meses, extraños síntomas alertaron a sus padres de que algo andaba mal. Y cuando lo examinaron los doctores, le hicieron exámenes y los resultados estaban listos, se enteraron de que su hijo tenía un duro camino por delante. 

Tenía un tumor cerebral bastante complejo.

Facebook @ChildrensPgh

Sin embargo, los padres decidieron iniciar el tratamiento de inmediato y comenzaron a hacerle quimioterapia. Primero el cáncer se redujo en un 10%, luego en un 25%, y así hasta que tras 8 años de lucha, los médicos finalmente le indicaron a la familia que el tratamiento había dado los resultados que esperaban y había desaparecido.

Jimmy por fin podría vivir como un niño normal, sin tener que ir al hospital cada cierto tiempo ni cuidarse demasiado para no agarrar algún resfrío a causa de sus bajas defensas.

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Y tal como lo hacen todos los enfermos de cáncer que sanan en Estados Unidos, el pequeño tocó la campana habilitada del Hospital de Pittsburgh  para celebrar el fin de su tratamiento.

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Y como era de esperar, no solo la tocó, sino que saltó y bailó de felicidad por haber vencido una batalla de años, que muchas veces pareció que le quitaba las energías para ganarla. Y como el sonido de la campana alcanza las demás habitaciones del hospital, le dio esperanzas a los que aún están internados combatiendo la enfermedad… algo así como para que sepan que es posible recuperarse y no deben frustrarse o rendirse.

Mira aquí la conmovedora celebración:

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