Por Alejandro Basulto
1 octubre, 2019

«Desearía que todos pudieran ver sus caras jugando con estas muñecas», contó en un tweet suyo.

La inclusión es una consigna y una regla de vida que muchas personas levantan con convicción cada día. Debido a que por muy diferente que sea cierto grupo de gente, eso no significa que tengan menos derechos y deban ser apartados de la sociedad. Por ello, cada vez son más las instituciones y los lugares que se esfuerzan en habilitar sus espacios y reglas para que personas con diferentes discapacidades, condiciones o situación, puedan sentirse igualmente cómodos que quienes no se diferencian tanto del resto como ellos.

Clínica Las Condes

Un compromiso de ser personas más inclusivas, que Genesis Politron lo ha tomado con total convicción. Debido a que ella siendo una maestra de preescolar y jardín de infantes en Watsonville, California, que trabaja con niños sordos y con otros problemas de audición, vio la necesidad de buscar una manera de que se sientan más representados e integrados a sus clases.

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Por lo que mientras compraba juguetes para una de sus jornadas educativas, ella se dio cuenta que no existían «juguetes sordos», o que utilizaran dispositivos auditivos como muchos de sus estudiantes sí usan. Razón que no impidió que buscara una forma de hacer una clase con muñecas que fueran también para sus estudiantes con discapacidad auditiva. Elaborando entonces, unos por su propia cuenta.

«Pensé en todas las veces que jugaba con mis propias muñecas cuando era niña, y cómo siempre buscaba la muñeca con la que más me identificaba. Quería que mis alumnos tuvieran la misma oportunidad y estuvieran representados en los juguetes con los que juegan (…) Ningún niño debería sentirse como si no fuera ‘normal’ o como si no perteneciera. Quería permitir que mis alumnos se vieran en juguetes por una vez, para sentirse aceptados»

– declaró a CNN.

@gpolitron_

Con creatividad y mucho estilo, creó unos audífonos e implantes cocleares que se podían colocar a las nuevas muñecas de su clase. Y que según contó, fueron felizmente recibidas por sus estudiantes. Viendo como los niños que tenían implantes cocleares, preferían a los que también tenían los mismos dispositivos. Un momento enternecedor, que se podía apreciar mejor cuando alimentaban y hacían dormir a sus muñecas con problemas de audición.

 

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