Por Cristofer García
8 octubre, 2021

Diana Carreño Mayorga, una estudiante de psicología de Colombia, fue acosada por dos hombres y resultó golpeada, situación por la cual levantó una denuncia.

Las mujeres cada días deben lidiar con la posibilidad de enfrentar a acosadores en la calle, aunque algunos quieran desestimar esa realidad. Lamentablemente, muchos de esos casos terminan en agresiones reprochables, como sucedió con Diana Carreño Mayorga.

Esta joven de 27 años, estudiante de psicología en la Pontificia Universidad Bolivariana de Bucaramanga, Colombia, recientemente denunció que sufrió de acoso en una tienda en esta ciudad al norte del país.

Gustavo Torrijos

De acuerdo a su relato, se encontraba junto a una amiga cuando dos hombres entraron al local en presunto estado de ebriedad. Estos sujetos habrían empezado a acosarlas con comentarios y gestos groseros, cuando ella les pidió respeto. Lo siguiente que sucedió fue uno de ellos partió una botella en el rostro de Diana.

El acoso callejero es una realidad que afrontan las mujeres globalmente y Colombia no escapa de esto. Según reseñó El Espectador, en Bogotá, capital del país cafetero, el 83,9% de las mujeres se siente muy insegura o insegura usando TransMilenio (red de transporte público).

Por esta razón, para evitar que sigan ocurriendo casos lamentables como el Diana, es que demandan mayores acciones en estos casos. Porque, mientras Diana se recupera de esta agresión, el responsable fue dejado en libertad a las 36 horas de ser detenido, esperando que la Fiscalía recolecte las pruebas e impute los cargos.

Gustavo Torrijos

“La cortada es grandísima, me cogieron diez puntos externos y tres internos. El viernes (29 de enero) me los quitaron y por ahora parece que no hay necesidad de hacer cirugía plástica, gracias al trabajo del primer doctor que me atendió en urgencias. Pero no sabemos cómo va a quedar la cicatriz hasta dentro de un año“, dijo Diana a El Espectador.

“A nivel psicológico he tenido que sacar todas las estrategias y herramientas que he venido aprendiendo en la carrera de psicología, porque he tenido molestias emocionales debido a este estrés post trauma. He meditado, me levanto todos los días a estirar mi cuerpo, salgo al balcón a tomar aire fresco (aunque no me puede pegar el sol), leo un rato, veo películas y uno que otro amigo viene a visitarme. Trabajo todo el tiempo en mi tranquilidad interna“, añadió la joven.

En ese sentido, Diana resaltó que es un tema que debe ser tomado con más importancia, porque en algunos casos suele ser desestimada la denuncia de las víctimas. “Sufrir acoso callejero es un evento traumático que puede desencadenar todo tipo de reacciones, desde ansiedad, depresión y desilusión“, dijo.

Gustavo Torrijos

“Los primeros dos días después de la agresión me sentía muy mal y no quería hablar sobre lo que me pasó, pero luego me enteré de que mi agresor quedó libre y con el apoyo de mi hermano decidí denunciar públicamente mi caso, para que se hiciera viral, porque sé lo que implica esperar uno o dos años hasta que la justicia por fin actúe”, enfatizó.

Por ello, invitó a las mujeres que estén sufriendo realidades como la de ella nunca sentirse culpables, porque la responsabilidad nunca será de la víctima. “Esa es la táctica de los agresores y maltratadores, manipular y culpar a las mujeres de las violencias”, expresó.

AP

Además, Diana también rechazó que disfracen lo que ella vivió como piropos y así le resten importancia a los casos de acosos. “El acoso sexual en la calle es violento, no quiero que comenten sobre mi cuerpo”, dijo.

“Este señor José Alejandro Delgado Ortiz, de 70 años, que tuvo toda la vida para formarse y respetar la vida de las mujeres, junto a su amigo, me acosó a mí y a mi amiga. Fueron 11 minutos de acoso, no de piropos, en los que nos miraban y decían cosas obscenas. No sé qué más necesitan para saber que es acoso y no un piropo“, agregó.

Diana Carreño Mayorga

Cuando se le preguntó sobre una posible penalización del acosos en Colombia, dijo un rotundo sí. “Colombia no sería el único país en hacerlo, hay muchos otros países subdesarollados que lo han hecho. No podemos seguir normalizando que nos acosen en la calle y que no pase nada al respecto”, sostuvo.

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