Por Luis Lizama
10 septiembre, 2020

Fue dejada en la puerta de un albergue cristiano, con una manta, un biberón con leche y la triste nota de despedida. La bautizaron como María Magdalena y crecerá sabiendo que mamá quiso lo mejor para ella.

Todos experimentamos diferentes vivencias y sentimientos. Desconocemos lo que acompleja a las otras personas y muchas veces las juzgamos sin saber. El llamado del padre Omar, quien recibió a la pequeña y que además administra el refugio de la Asociación de las Bienaventuranzas en Villa María del Triunfo (VMT), es a dejar de lado los prejuicios y no juzgar a nadie:

“Hoy la dejaron en la puerta trasera de la casa. Le hemos puesto de nombre María Magdalena, que es la Santa de hoy. Nosotros no juzgamos a nadie, por favor, tú tampoco lo hagas”.

Asociación de las Bienaventuranzas

Fue dejada con una manta, en una pequeña y humilde cama, además de un biberón con leche y la triste nota de despedida. “No quiero que sufra el infierno que estoy pasando”, decía.

Los funcionarios del albergue, junto al padre Omar, la bautizaron como María Magdalena, ya que se les suele poner nombre del santo del día.

“Solo recen por la mamá y por nosotros para que nunca nos falte la providencia para poder seguir ayudando a quien nos necesite. ¡Recuerda que toda ayuda es bienvenida!”.

Escribieron desde el albergue en Facebook.

Asociación de las Bienaventuranzas

El padre también hizo otro llamado, a dejar las críticas contra la madre, que recen por ella y todos en el refugio, para seguir dándoles una oportunidad a bebés como María Magdalena.

“La gente pasa por momentos de desesperación críticos, normalmente no conocemos lo que está viviendo la gente. Por eso siempre pido no juzgar a quien hace esto porque no conocemos lo que está pasando”.

Escribió el padre en las redes sociales.

Asociación de las Bienaventuranzas

Evidentemente se nota que la madre lo ha pasado terrible. Puede sentirse la tristeza, la angustia y el dolor que debió experimentar. 

Afortunadamente el albergue tiene capacidad para la pequeña, que ya recibe a unos 250 personas, con 144 menores de edad.

Asociación de las Bienaventuranzas

Si no fuera por organizaciones como esta, muchos niños enfrentarían una horrible realidad, el mismo “infierno” que relató la madre que protagoniza esta historia. 

Esperamos que llegue el día en que nadie deba abandonar a sus hijos.

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