Por Daniela Morano
17 agosto, 2018

Era su último deseo y ellos lo harían realidad por él.

Hay momentos en la vida más importantes que otros, eso está claro. Y la boda de un pariente o amigo muy cercano está definitivamente entre los top cinco de los momentos más especiales en la vida. Al mismo tiempo que hay momentos muy especiales, también hay momentos que nadie quisiera vivir, como la muerte de un ser querido. Y cuando dos de esas instancias se juntan, entonces dan una sensación amarga respecto a todo lo que las rodea.

Pedro Villarin, de 65 años, fue diagnosticado con cáncer al hígado, el cual terminaría con su vida sin importar a cuántos tratamientos se sometiera. Sabiendo perfectamente lo que le esperaba, Pedro pidió cumplir un último deseo antes de morir: atender la boda de su hija, Charlotte Villarin.

Law Tapalla/Viral Press
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Ella junto a su novio, Mark Cordova, fijaron la fecha dos meses antes de que la salud de Pedro decayera drásticamente pues sabían que le quedaba poco tiempo. Lamentablemente, ya se encontraba postrado en su camilla y no podría pararse, pero eso no lo detuvo.

Law Tapalla/Viral Press

Ya llevaba un año así y no sería eso lo que impidiera llevar a su hija de la mano por el altar.

Su familia contrató una ambulancia y una enfermera privada para llevarlo hasta la ceremonia en Las Pinas, Filipinas. Si bien originalmente la idea era que llegara en silla de ruedas, eso no fue posible así que la camilla fue la única opción.

Law Tapalla/Viral Press
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«Fue un momento muy emotivo», dijo Charlotte. «El último y único deseo de mi padre era ver a su hija casarse y lo hicimos realidad. Fue un día amargo, me dolió verlo sabiendo que pronto se iría pero me hizo feliz que estuviese ahí. Me alegro de que nos haya acompañado».

El fotógrafo de la boda, Law Tapalla, dijo que «Pedro Villarin caminó a su hija hacia el altar como cualquier padre lo haría aunque su salud se lo impidiera».

Law Tapalla/Viral Press

Lamentablemente, su padre falleció sólo 3 días después, pero el recuerdo de ese especial día estará junto a ellos por siempre.

«Sabemos que sentía dolor en ese momento pero se sacrificó por nosotros. Y le agradecemos a Dios por permitirle estar presente».

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