Por Camilo Morales
11 mayo, 2022

Muchas personas de su círculo cercano cuestionaron su decisión, pero ella se defendió diciendo que existe desprotección en los jóvenes con respecto a las deudas educativas. “La gente de mi edad lo entiende”, dijo.

La realidad de un estudiante suele ser muy complicada, ya que además de estar concentrados en rendir sus materias y en tener tiempo para su desempeño académico, tienen que tener sus matrículas y mensualidades al día cuando están en instituciones que no son gratuitas.

Y es que la educación en algunos países suele ser muy cara, tanto así que los jóvenes deben trabajar al mismo tiempo en que estudian o buscar ayuda en sus padres para un sustento económico.

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Kassandra Jones, es una joven de 28 años de Nueva York, Estados Unidos, que se había ido hace años de casa de sus padres, por lo que ya no recibía ningún tipo de ayuda monetaria de parte de ellos. Sin embargo, tenía que pagar su maestría, así que debía buscar alguna solución.

Según información de Mirror, lo primero que pensó la joven fue buscar alguna beca a la que pudiera optar. Lamentablemente, no logró ser aceptada en ninguna de ellas así que se quedó de brazos cruzados.

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Pero una oportunidad se le presentó en el camino: vender sus óvulos a una institución de fecundación in vitro, quienes le pagarían una importante suma de dinero.

Kassandra tenía una deuda universitaria de más de 24 mil dólares, algo que no podía sostener con tres trabajos. Así que las cinco rondas de donación de óvulos le permitió recaudar 50 mil dólares con los que podría pagar su maestría en Nutrición.

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Escuchar esa cifra de dinero en voz alta me deja casi sin aliento. Realmente no tenía otra opción. Desearía que no fuera solo para mi matrícula. Desearía que ese dinero fuera para el pago inicial de una casa o para poner en marcha mi propio negocio“, explicó la joven.

A pesar de los riesgos que esto podría provocar en la salud, además de una posible infertilidad, la joven explicó que actuó por “desesperación” y que se sentía “abrumada” en algún punto de su vida.

Kassandra Jones

Todo el proceso en sí requirió mucho trabajo. Tuve que aprender a ponerme inyecciones (…) Había mucha presión e hinchazón en la parte inferior de mi abdomen, dolor por calambres que me dificultaba caminar, pararme, sentarme o reír“, contó. 

Muchas personas de su círculo cercano criticaron su decisión, pero ella se defiende de que hay desprotección en los jóvenes con respecto a las deudas y que no existen opciones para pagarlas.

Kassandra Jones

La gente de mi edad lo entiende. Comprenden completamente la situación y están igualmente enojados por cómo nuestro sistema educativo y el gobierno nos han fallado. Las generaciones mayores no tienen idea de cómo se siente esto con las nuevas circunstancias que tenemos que soportar“, cerró. 

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