Por Felipe Costa
13 enero, 2021

Fred Paul y Florence Harvey se conocieron en la secundaria, un amor apasionado de adolescentes que terminó cuando el chico se cambió de ciudad a los 18 años. Ambos tuvieron familias e hijos por separado, pero aunque pasaran 70 años, la llama nunca se apagó.

El amor verdadero hacia alguien jamás se extingue realmente. Aunque se tomen caminos separados, el corazón jamás se engañará y pese a que pasen los años siempre quedará una chispa que puede volver a iluminar. Fred y Florence son una pareja que puede dar fe de ello, incluso a los más escépticos, ya que son testimonio real de un amor que nunca acaba, cuenta CNN.

Fred Paul y Florence Harvey

Fred Paul y Florence Harvey se conocieron en la escuela secundaria, en un pequeño pueblito de Terranova y Labrador, Canadá. Estuvieron juntos durante dos intensos años. Cada noche, Paul prendía y apagaba las luces de su porche al otro lado de la bahía en la que se encontraba Harvey para decirle buenas noches. “Ella fue mi primera novia y mi primer amor verdadero”, dice el hombre de ahora 84 años.

Pero los caminos se bifurcaron cuando él tenía 18 y ella 15. Paul se iría a Toronto y con el tiempo el contacto desapareció y ambos hicieron sus propias vidas. Harvey se casaría y tendría 5 hijos, Paul tendría 2.

Fred Paul y Florence Harvey

No fue hasta 2017, luego de 68 años , que el esposo de Florence Harvey fallecería de cáncer. Tiempo después la esposa de Fred Paul también. La mujer al enterarse de la noticia consiguió contactar a su antiguo novio para darle el pésame y contarle que el tiempo curaría las heridas, que sabía por lo que estaba pasando y podía contar con ella para lo que fuera.

Esa primera conversación sería el inicio de algo sorprendente. Fue justo el día de San Valentín y ambos aprovecharon de contarse sus vidas, hablar de sus hijos y nietos y recordar aquellos tiempos en el pequeño pueblo. La química se fue dando sola, como si nunca la hubiesen perdido. Fue entonces que Paul le confesó a su antigua novia que tiempo después de mudarse a Toronto volvió al pueblo pero cuando llegó a la casa de la chica ya no estaba, quedándose con la ilusión de volver a verla.

Apoyo – Pixabay

Cuando Paul cumplía años en julio, Harvey quiso darle una sorpresa, así que viajó hasta Toronto y le informó que estaba en la ciudad, con la intención de reunirse.

“Cuando me enteré de que estaba en la ciudad y venía a verme, eran las 10:30 de la noche. Salí corriendo de la cama, me vestí y escribí ‘Bienvenida Florence’ con tiza en el camino de entrada y cuando llegó, caminé hacia el auto, le di un abrazo y un beso en la mejilla, y tomé su mano y supe de inmediato que ella se había llevado mi corazón”.

–Fred Paul a CNN

Fred Paul y Florence Harvey

Para aquel entonces, Paul le contó a Harvey que padecía de un cáncer al estómago y que estaba a un mes de someterse a un tratamiento, sin embargo la mujer de 81 años le aseguró que no iría ninguna parte y que estaba dispuesta a acompañarlo hasta el fin. Ambos no tenían dudas de que pasarían toda la vida juntos a partir de ahora.

Solo bastaron tres días para concretar la boda. No era una decisión apresurada de jóvenes llevados por la vida, sino de adultos maduros y más expertos que ya no estaban para andar con rodeos. Habían acumulado experiencias y vivencias a lo largo de sus vidas, solo era el momento de ponerlas en práctica juntos, renovando votos.

Fred Paul y Florence Harvey

Su matrimonio fue oficializado por el ministro de iglesia Paul Ivany, quien afirmó que en ambos había “una historia de amor inimaginable” que logró sacar lágrimas a todos los reunidos. Ahora ya casados planean retomar los primeros pasos de su historia visitando el antiguo pueblo que marcó sus infancias, donde se enamoraron por primera vez, dando inicio a todo.

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