Por Luis Lizama
24 julio, 2020

La pandemia le impedía practicar, así que su familia fabricó una piscina «artesanal», hecha de latas, madera y plástico. Su esfuerzo hizo noticia y ahora no puede estar más feliz ¡La sonrisa no se le borró más!

La vida tiene altos y bajos. Un día estás en casa, con el coronavirus latente en televisión, encerrado y viendo cómo se escapa tu futuro. Algo así ocurría con Sebastián, el nadador hipoacúsico del que informábamos hace algunas semanas. Su humildad caló hondo en Argentina, haciendo noticia por su resiliencia, esfuerzo e increíbles padres. Ellos estaban dispuestos a todo por su hijo.

Llevaba meses sin moverse en el agua, perdiendo terreno y habilidad. Marta, la mamá, se dio cuenta y propuso la idea de hacer una pileta en casa, la que Edmundo, el papá, se encargó de construir, con latas, madera y plástico.

Ahora, con la difusión de su historia, una empresa decidió obsequiarle una piscina gigante, en la que podrá entrenar sin inconvenientes. ¡Sonríe, Sebas!

¡Final Feliz! Titulan periódicos de Argentina, sobre el regalo que recibió Sebastián Galleguillo. El atleta paralímpico pasó de no tener cómo entrenar, a construir junto a sus padres una pileta artesanal.

No estaban las condiciones para practicar a su máximo nivel, pero no le importaba. Agradecía el esfuerzo de sus padres, al que le pusieron hornos con fuego en los costados, para calentar el agua. 

Varios medios hicieron eco de su testimonio, que te compartimos a continuación:

El joven de 18 años, oriundo de Buenos Aires, muestra con orgullo la creación de su familia, en su cuenta de Instagram, donde ahora publicó su felicidad.

Y es que la empresa Placer Urbano, puntualemente su dueño, también llamado Sebastián (Oviedo), se conmovió con la historia y pensó: «A este pibe hay que ayudarlo«

«Cuando la bajamos teníamos una emoción, una energía. Es como un resplandor. Me llenó de luz y energía. Me dio más ganas de seguir haciendo lo que hago. Como me ayudó, espero por que lo puedan usar mis compañeros».

Dijo Sebastián, el atleta, al medio Infobae.

Franco Fafasuli

Desde pequeño se interesó en el nado y, años después, comenzó a practicarlo. En el agua se sentía feliz, como ha dicho en innumerables ocasiones. Ganó diversas competencias y ahora se preparaba para las sordolimpiadas.

Franco Fafasuli

Emoción. Eso fue lo que invadió a toda la familia, cuando supieron del generoso regalo que les tenía Sebastián Oviedo. El llanto no faltó, mezclado con la felicidad y nostalgia. 

Cuando las redes sociales se usan para bien, son una herramienta magnífica.

Franco Fafasuli

La pileta nueva tiene 12 metros de largo, 3.4 de ancho y 1.6 de profundidad. 

“Es más blanca que las zapatillas blancas que nunca tuve. Sinceramente es algo que no me lo esperaba. Es impresionante. ¡¡Fah, es enorme!!”«, comentó Sebas cuando dejaron la piscina en su casa.

La sonrisa no se le borró más.

Franco Fafasuli

La tocó por todos lados, mirándola detalladamente, con la felicidad plasmada en su rostro. Caminó descalzo en ella y se tomó fotos. Incluso tomó una pala y se puso a cavar para instalarla.

“Cuando la bajamos teníamos una emoción, una energía. Es como un resplandor. Me llenó de luz y energía. Me dio más ganas de seguir haciendo lo que hago. Como me ayudó, espero por que lo puedan usar mis compañeros”.

Comentó Sebastián a Infobae.

Franco Fafasuli

El otro Sebastián, dueño de la empresa y responsable de este bondadoso gesto, tampoco podía ocultar su emoción.

“La historia de Sebastián me llegó al corazón, me partió el corazón. La verdad que al ver la nota me llegó demasiado, por eso no lo dudé. Me largué a llorar y dije ‘a este pibe hay que ayudarlo’

Y es una pileta que no solo va a poder disfrutar él, sino que con la humildad que tiene decidió traer a sus compañeros”.

Dijo Sebastián Oviedo a Infobae.

Franco Fafasuli

¡Sonríe Seba y mamá!

La humildad y esfuerzo obtienen su recompensa, esta vez en manos de un generoso hombre que se conmovió.  Una historia inspiradora.

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