Por Cristofer García
23 junio, 2020

Raúl Jiménez ha cambiado sus herramientas bucales por pan precocido para vender. Pero él sabe que es una circunstancia momentánea, así que lo hace con orgullo.

La pandemia de COVID-19 ha llevado a muchos profesionales a reinventarse para poder sobrevivir a la crisis. Debido a las medidas de distanciamiento social para prevenir los contagios, quienes dependen de los trabajos presenciales se han visto obligados a cambiar de oficio, al menos temporalmente.

Así lo hace Raúl Jiménez, quien es un odontólogo de profesión, pero que ha debido dedicarse a repartir pan en estos últimos meses para poder conseguir ingresos económicos. Él ha debido cambiar su estatus temporalmente.

Raúl Jiménez

«Yo tenía un carro de estatus, una señora que nos ayudaba con los quehaceres del hogar, vivimos en un condominio, a mi hija en una escuela privada, pero llegó un punto en el que tuvimos que tomar decisiones. El futuro es muy incierto», dijo a Crhoy.

Raúl Jiménez
Raúl Jiménez

Jiménez, quien vive en la ciudad de Heredia, en Costa Rica, solía recibir pacientes en su clínica diariamente. Sin embargo, repartir pan es lo que ahora lo ayuda a vivir y a conseguir el dinero para contribuir en su hogar.

«La situación se puso muy difícil con la pandemia y por el temor a la infección, tomé la decisión de cerrar y vendí todo el equipo, porque no tenía cómo pagar una secretaria y mantener la clínica con todos los gastos que conlleva. ¡Estaba como loco, no sabía qué hacer! Me puse a ver qué hacía y Dios me puso una oportunidad», contó.

Raúl Jiménez

«Me encontré un número de una panadería industrial Crujipan, que vende pan precocido congelado. Llamé al señor muchísimas veces y nunca me contesto. Un día me llamó y me dijo que no, que él vendía a los hospitales y a los supermercados nada más», agregó.

Sin embargo, este hombre de 47 años no se dio por vencido, porque sabía que debía conseguir ingresos de alguna forma. Después de mucha insistencia, lo dejaron vender pan al por menor.

Raúl Jiménez

«Bendito Dios funcionó y ahorita soy distribuidor exclusivo de ellos. Han sido muy buenos y leales conmigo. Vendí el carro que tenía y lo cambié por otro chiquitito en el que reparto pan. Es un pan que las personas pueden mantener en congelación hasta por 3 meses, lo meten al horno y a la gente le gusta mucho para tener en casa y no tener que salir a comprar», comentó.

«Me ha costado mucho, pero por necesidad no aguantamos, pero me siento bien, ando contento y ha sido todo un aprendizaje y una lección de vida. La situación es muy dura y mis amigos odontólogos han tenido que vender (sus) clínicas y están haciendo cambalaches por sus equipos», añadió Jiménez.

Raúl Jiménez

Vender pan ha sido su salvación momentánea, y a pesar de lo difícil que es la situación actualmente para él, está agradecido con poder tener un trabajo en estos tiempos.

Raúl Jiménez

«Con el pancito me da para pagar algunos gastos. Mi esposa es abogada, tenemos el préstamo de la casa y de un carro, cuando no puede uno, puede el otro, pero la cosa cada vez está más difícil. La gente se identifica mucho conmigo en medio de esta crisis, agarrados de la mano de Dios vamos saliendo», expresó este odontólogo.

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