Por Alejandro Basulto
12 diciembre, 2019

Un acto de bondad que surge en medio de la más intensa tristeza.

En la India en este momento están de luto. Y por sobre todo, y siendo más específicos, en el pueblo de Nadur en Mettupalayam, en Coimbatore, tras que cayera un muro compuesto, ocasionando que tres casas colapsaran. Hasta ahí ya era una gran pérdida material: días, semanas y meses de trabajo se iban tras un derrumbe que dejó a muchas personas sin sus hogares. Pero eso no era lo peor que había ocurrido tras la caída del muro compuesto.

J Manoharan

Porque algo mucho más valioso, como 17 vidas humanas, también fueron afectadas en ese accidente infraestructural. Y entre esta casi docena de personas fallecidas, habían tres niños, que murieron en el incidente sin posibilidad de ser salvados.

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Según consigna India Times, funcionarios habrían informado que el muro cedió tras una jornada de lluvia intermitente, que terminó por desgastar la estructura, ocasionando así, de esa triste manera, una tragedia que enlutó a muchas familias y a un país.

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Entre las personas afectadas estaba Selvaraj, quien perdió a su familia, lo que más amaba. Sus dos pequeños hijos fallecieron tras que el derrumbe les cayera encima. Un incidente, que sin duda golpeó con fuerza el ánimo de Selvaraj, afligiéndolo de manera irremediable.

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Pero que increíblemente, aún así, no opacó su capacidad para ser bondadoso. Debido a que a pesar de estar de enluto y trabajar en una humilde tienda de té en Jadayampalayam Pudur, decidió donar los ojos de sus preciados hijos. Tal vez quería que otros niños vieran el mundo y el futuro que sus amados retoños no alcanzaron ver.

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En el día de ese triste suceso ocasionado por una mala infraestructura y una naturaleza desatada, Ramanathan, de 15 años, y Nivedha, de 18 años, fallecieron mientras dormían en la casa de su tía Sivakami. Ellos habían perdido a su mamá hace siete años y vivían con la cuñada de su papá tras su muerte, quien por cierto, también murió en la tragedia ocasionada por el derrumbe del muro. Al momento de fallecer estas pequeñas y jóvenes personas, fueron llevadas al hospital gubernamental, donde los médicos se acercaron a su papá pidiéndole su consentimiento para donar sus órganos, y él, triste, pero bondadoso, lo dio de inmediato.

 

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