Por Macarena Faunes
16 septiembre, 2019

«¡No voy a aceptar homosexuales en mi casa, mi esposa está enferma, no estoy para más problemas! Si quieres venir a mi casa, tienes que ir a la iglesia y cambiar, porque eres gay», fue la dura crítica que recibió Gabriel por parte de su padre.

Amor es amor, sin importar lo que digan los demás. No debe de importarte el sexo, condición sexual, gustos, no el nivel socioeconómico de la persona a la que amas. El cariño no conoce de límites si es verdadero. Traspasa cualquier frontera. Lamentablemente, aún existen personas que piensan que estas relaciones son casi obra del diablo. Nunca juzgues ni humilles a nadie por la manera que quiere. Puede ser que el día de mañana necesites de él.

Un padre echó de la casa a un hijo por ser homosexual. Se acordó de él en su lecho de muerte y se comunicó para pedirle perdón. Pase lo que pase, siempre será sangre de su sangre, su familia.

Clarín.

Gabriel N. Cabral tenía 19 años cuando le contó a si papá que era gay. El hombre le negó el techo de su hogar, por lo que el joven durmió en distintas pensiones durante cinco años. Al momento de caer al hospital, le pidió perdón y que lo fuera a ver. Hoy gozan de una excelente relación. 

Clarín.

Gabriel contó a Clarín que su madre fue la que le contó que su progenitor estaba muy enfermo en el hospital a través de WhatsApp. Le había dado un ACV muy fuerte, lo que dejó la mitad de su cara paralizada y parte de la garganta. Estaba obligado a usar una sonda para comer.

Clarín.

Hace tres años que Gabriel no sabía nada de él. La última vez que pisó su casa fue cuando regresó al inmueble pidiéndole que lo dejara pasar la noche. Tenía frío y no sabía dónde refugiarse. Por más que rogó que lo aceptara tal cual es, le prohibió la entrada y lo dejó a su suerte.

Unplash.

«¡No voy a aceptar homosexuales en mi casa, mi esposa está enferma, no estoy para más problemas. Si quieres venir a mi casa, tienes que ir a la iglesia y cambiar, porque eres homosexual!».

-Padre de Gabriel N Cabral-

Unplash.

Al enterarse de que estaba en el recinto, Gabriel se comunicó con mucho cuidado con su hermano menor. Le habían prohibido el contacto con él por temor a que se volviera homosexual. Le respondió ya que sus papás no estaban cerca. Al contarle lo sucedido, decidió hablarle a su madrastra para saber cómo estaba el anciano. Alentando por Lucas, su pareja de hace dos años, el joven le mandó un audio preguntando qué es lo que podría hacer para ayudarlo. Era su padre al fin y al cabo.

Unplash.

«Recuerdo que sólo quería enviar un texto preguntándole si necesitaba ayuda, temblaba de los nervios, pero mi pareja me puso la mano en la espalda y me dijo: ¡Sí, hazlo! Entonces preferí mandarle un audio, corto, simpático, y le dije: -Hola, Marcela, ¿cómo estás? Me enteré que mi papá está grave y quería saber si necesitabas ayuda. Cualquier cosa avísame, si necesitan remedios, ir a cuidarlo, lo que sea».

-Gabriel N Cabral a El Clarín-

Unplash.

Para su sorpresa, le contestó el mismo hombre a través de un audio. Lo extrañaba y quería verlo cuanto antes. Necesitaba ver a su hijo.

Unplash.

«Hola, hijo, ¿cómo estás? Yo acá, tratando de estar bien, espero verte hoy. ¡Te extraño, hijo, necesito verte! Hoy a la tarde estoy en mi casa” 

-Padre de Gabriel N Cabral-

Unplash.

A pesar de lo dolido que estaba, Gabriel le aseguró que todo va iba a estar bien. «Hola, papá, ¿Cómo estás? Todo va a estar bien, ya va a pasar. Si puedo pasar, voy a verte», le comentó.

Unplash.

Cuando entró a su casa por primera vez desde hace cinco años, sintió el olor a su hogar tal como él recordaba. Al mirar a su padre cara a cara, ver lo flaco que estaba, con tubos en la nariz y su pálido rostro, el anciano le pidió perdón por todo el mal que le había hecho.

Unplash.

“¡Hijo! Perdón, hijo, por todo”.

-Padre de Gabriel N Cabral-

Unplash.

Ahora Gabriel y su padre gozan de una excelente relación. Lucas y él van siempre a cenar a su casa y mantienen constante comunicación vía WhatsApp.

Unplash.

No esperamos a estar casi muertos para decirles a los demás cuántos los queremos. No permitamos que los prejuicios nos separen de quienes más amamos. El amor es amor, sin importar género ni condición sexual. Que la relación de Gabriel con su padre sirva como ejemplo para las familias que aún no aceptan a un hijo homosexual.

Puede interesarte