Por Alejandro Basulto
5 enero, 2021

Había sido víctima de bullying en su paso por la escuela, por lo que su papá quería evitar que fuera discriminado. “Mi objetivo era estudiar hasta el cuarto período, era el tiempo necesario para que él socializara, pero no me dejó rendirme y estuvimos juntos hasta el final”, cuenta el hombre.

El brasileño Luís Felipe Soares, de 47 años, es un técnico industrial que reside en Vitória, junto a su pareja y su hijo, Lucas Weberling. Este último, fue diagnosticado con Asperger cuando era un niño de 12 años, sufriendo de acoso escolar durante toda su estancia como estudiante de primaria y secundaria. Lucas ha sido constantemente víctima de discriminaciones y prejuicios por su condición, por lo que cuando le dijo a sus padres que quería ser abogado como su madre, Luis Felipe sintió que no le quedaba más opciones que apoyar y acompañar a su hijo en su trayectoria como universitario.

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Este papá de tres hijos decidió ir a la universidad y estudiar junto con Luis Felipe. Presencia paterna que ayudó a fortalecer la confianza y la capacidad de socialización de este último, quien cuando tuvo que presentarse frente a los demás en la sala de clases, reveló que tenía Asperger y que no veía su condición como una limitante. “Evolucionamos como personas y como sociedad a través de la convivencia y la inclusión”, dijo posteriormente este joven que en la actualidad tiene 23 años, tiempo después de ese memorable momento.

“Estaba muy nervioso y ansioso por volver a la escuela, más aún en un área que está tan lejos de la mía, ya que soy un egresado exacto. Pero Lucas me calmó con su serenidad. Mi objetivo era estudiar hasta el cuarto período, era el tiempo necesario para que él socializara, pero no me dejó rendirme y estuvimos juntos hasta el final (…)  Lucas era otro alumno de la clase. Todo el trabajo y las pruebas se hicieron por igual. Completó el curso con su esfuerzo”

– dijo Luís Felipe Soares a Noticias UOL

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Luego de mucho esfuerzo y estudio, ambos lograron egresar de la carrera de leyes juntos. Se acaban de graduar de la Facultad de Derecho de Espírito Santo, en Vitória, y el evento en que les entregarán el diploma será en febrero del año 2021. Y a pesar de que de que una de las grandes preocupaciones de Luis Felipe era la capacidad de sociabilizar de su hijo, este no tuvo problemas. Ya que de hecho cuando las clases se volvieron online, Lucas empezó a extrañar a sus compañeros. Hasta se podría decir, que quien estaba más nervioso era el papá y no el hijo.

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“El primer día de clases estaba temblando. Estaba muy ansioso por saber cómo serían las cosas, cómo manejarlo. Todo era demasiado nuevo para todos. Al principio fue muy difícil (…) No hay barrera que él [una persona autista] no pueda alcanzar. Si le ayudan y tiene a alguien que le crea, él puede cambiar el mundo. Honestamente, creo que eso es lo que el mundo necesita: Más personas como nosotros. Más personas que creen en las personas, que les hacen creer que el mundo, a pesar de ser gigante, se vuelve pequeño por la cantidad de personas que te ayudarán a lo largo de la vida. Si tienes eso, creo que puedes hacerlo todo”

– declaró Luis Felipe a TV Gazeta

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Lo que les falta ahora es realizar el examen del Colegio de Abogados de Brasil, pidiéndole Lucas a su padre rendirlo públicamente. Él perdió los nervios y el miedo, y quiere mostrarle al mundo de lo que es capaz.

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