Por Alejandro Basulto
27 agosto, 2020

Los campesinos Odilésio y Dejanira Somavilla, viven en una vivienda humilde y con muy poca señal, por lo que instalaron en su jardín un salón de estudio para que su hijo pueda conectarse.

A raíz de la pandemia del coronavirus, muchas actividades han tenido que ser suspendidas o realizadas de manera virtual dentro del marco de las medidas de distanciamiento y aislamiento social. Realidad que se ha visto en muchas gobernaciones de Brasil, a pesar de la oposición del gobierno, aún cuando este país presenta unas de las peores cifras ante el COVID-19, acumulando hasta la fecha más de 3.700.000 personas contagiadas y más de 117 mil víctimas fatales producto de esta enfermedad. Contexto en el que viven los campesinos Odilésio y Dejanira Somavilla, los padres del pequeño Alan.

Giovana Dalcin / Archivo personal

Debido a que este papá y esta mamá viven en medio de un campo de soja, en una modesta casa, que también debido al lugar remoto donde se encuentra, no logra captar una buena señal de internet. Por ello, ambos se preocuparon de instalarle a su hijo un salón de clases en el jardín, que fue construido con ramas de árboles, trozos de madera y un lienzo. Finalmente, solo bastó instalar una mesa y una silla que fueron tomadas de la escuela de Alan, junto con una colcha que cubre el piso de tierra.

Giovana Dalcin / Archivo personal

El sitio Razoes para Acreditar, que dio a conocer este caso, lanzó una colecta online, a través del sitio VOAA, para solicitar un apoyo financiero para la familia conformada por Odilésio, Dejanira y Alan. Con la intención de que pasen de vivir en una pequeña casita de madera, a una mejor y más digna. Principalmente, porque Alan merece un espacio más cómodo para que pueda estudiar.

Giovana Dalcin / Archivo personal

Es tan poco el dinero que tiene esta familia, que ni siquiera han podido comprarle una computadora portátil, por lo que Alan ha tenido que utilizar un teléfono celular que fue adquirido usado para sus estudios. El que lo coloca en un soporte que tiene en su mesa. Previo a sus necesidades educativas, en su casa no había antes un teléfono inteligente. Nunca hubo un smartphone.

Giovana Dalcin / Archivo personal

Ellos viven en Estrela Vermelha y el pequeño Alan cursa sexto año de primaria, descargando todas las actividades que le envía su profesor a través de la plataforma Google Classroom. Pequeño que está teniendo las oportunidades que sus padres no tuvieron. Debido que a ellos no estudiaron y son trabajadores agrícolas de toda la vida. Alan quiere ser abogado para darle una mejor vida a su papá y a su mamá, ya que está muy agradecido de todo lo que hacen por él.

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