Por Diego Aspillaga
5 febrero, 2020

Kees Veldboer maneja feliz su ambulancia personal para llevar a los ancianos a disfrutar de una última visita al museo o de un día en la nieve. Les da un último escape de su triste realidad.

Existen personas que trabajan con una vocación envidiable que sólo inspira respeto y admiración. 

Sin importar si sus trabajos son barrer las calles, ayudar animales, rescatar personas o tratar enfermedades, los profesionales que ,arcan la diferencia son aquellos que hacen lo necesario y mucho más, dando todo de sí para hacer la mejor labor posible trabajando en lo que más les gusta y dejar un legado hermoso. 

Stichting Ambulance Wens

Kees Veldboer, un paramédico retirado de Holanda, es un ejemplo perfecto de esto. Después de haber trabajado por más de 20 años como conductor de ambulancias, el hombre había decidido descansar junto a su esposa Ineke, pero su vocación fue más fuerte que su cansancio. 

Es por esto que decidió gastar parte de sus ahorros y comprar una ambulancia propia para salvar vidas de una forma distinta a a la que estaba acostumbrado. Ya no quería ver más desgracias ni ver como familias enteras quedaban destruidas por accidentes, asaltos y enfermedades. Quería que su vehículo se transformara en un transporte de sonrisas y sueños, que las personas se alegraran de verlo, aunque fuera por última vez. 

Stichting Ambulance Wens

Veldboer fundó Stichting Ambulance Wens (Fundación de deseos de ambulancia en holandés) y ha llevado a personas con enfermedades terminales a bodas, museos, galerías, exhibiciones de autos, partidos de fútbol y establos. Ya son 14 mil los beneficiados, según DailyMail.

A Kees Veldboer se le ocurrió la idea al transferir a un paciente con enfermedad terminal a otro hospital, y cuando hubo una demora en preguntarle al paciente a dónde le gustaría ir. El paciente quería ver el puerto de Rotterdam por última vez y  Veldboer incluso arregló que el hombre atado a una camilla navegara.

Stichting Ambulance Wens

Esa acción fue tan gratificante que unos años después Kees e Ineke decidieron dedicarse a eso.

Ahora, la pareja recorre el país cumpliendo deseos de ancianos enfermos terminales a donde quieran para darles así una última oportunidad de sonreír. Paseos por la nieve, ver el mar por última vez, compartir con caballos o ir a un acuario, no hay lugar al que la ambulancia no pueda llegar. 

‘Todos los días ayudamos a seis personas con enfermedades terminales. Es muy agradable verlos felices. Para nosotros es algo fácil de hacer, pero para ellos es algo muy especial«, dijo a The Daily Mail.

Stichting Ambulance Wens

«Pero para mí, lo más hermoso que creo que hemos hecho por una mujer que estuvo en un hospital durante meses y después de recibir un diagnóstico terminal, la llevaron a un hospicio. Todo lo que quería era ver su casa por última vez. La llevamos allí y ella estuvo parada allí durante una hora, mirando a su alrededor«, compartió.

«Dos días después, ella murió. Fue un deseo tan hermoso, tan simple pero tan significativo para ella», concluyó.

La bella labor de Kees e Ineke ha ayudado a más de 10.000 personas a vivir sus últimos deseos, a sonreír una última vez antes de despedirse, a disfrutar a pesar de la enfermedad.

Stichting Ambulance Wens

 Kees y su esposa lograron transformar un vehículo de emergencia en uno de esperanza, y miles de personas están eternamente agradecidos con ellos.

Stichting Ambulance Wens

«No se trata solo de ayudar al paciente, también ayudamos a sus familiares y amigos a crear hermosos recuerdos. Sabemos que no podemos mejorarlos, pero les damos tanta alegría en sus últimos días y es especial», afirmó el hombre.

Stichting Ambulance Wens

La diferencia que puede hacer una persona con vocación es impresionante y la historia de este paramédico es prueba de eso. 

 

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