Por Valentina Miranda
7 octubre, 2021

Kees Veldboer lleva más de una década ayudando a muchos pacientes a que vean una luz antes de partir. Todo comenzó cuando ayudó a un hombre en 2006 para que observara el mar y los barcos. “¡Tú, un extraño, hiciste esto por mí!”, fue lo que le dijo, y cambió su vida para siempre.

Kees Veldboer, un paramédico holandés de 60 años que conduce ambulancias, y también hace muchos viajes, pero no con fines personales ni laborales, sino que por un hermoso motivo: ayudar a los pacientes terminales a cumplir sus últimos deseos.

Hace más de una década que se dedica a este voluntariado, y dentro de sus viajes están los museos, playas, campos, iglesias, y de todo un poco más. Todo para ayudar a estas personas a vivir algo memorable antes de que abandonen este mundo, ya que la mayoría no puede caminar o ir solos.

Crédito: Kees Veldboer

Kees contó en una entrevista a BBC algunas de sus más grandes aventuras. Una de ellas fue cuando tuvo que ir a contrarreloj hasta Roma para que una mujer postrada en cama viera al Papa Francisco, durante el 2013. Para gestionar esto exitosamente, se informó a través del sitio web del Vaticano para tener claro los horarios en que la autoridad saludaba públicamente. “La puse en una camilla justo en la primera fila (frente a la Basílica de San Pedro)”, dijo al medio.

Al Papa le llamó la atención que ella fuera la única en cama, le dio la mano y conversaron. “El Papa le dio una bendición y le deseó fuerza. También le deseó suerte en la otra vida”, detalló Kees a BBC.

Crédito: Kees Veldboer

El mar es uno de los lugares que más piden estos pacientes, y de hecho su primera experiencia fue aquí sin haberlo planeado. En el 2006 cuidaba de un enfermo terminal en un hospital, lo llevaba a muchas otros porque le quedaban tres meses de vida. Cuando el paramédico le preguntó qué lugares extrañaba, él le contestó que quería ver los barcos y océano.

Con las autorizaciones correspondientes y ayuda de unos colegas, lo llevó al puerto de Rotterdam y en cuanto el hombre vio lo que tanto deseaba, su rostro sonrió radiantemente y tuvo más energía. “¡Tú, un extraño, hiciste esto por mí!”, le dijo a Kees, según BBC. Fue una frase que cambió su vida, y desde entonces hace esto.

Crédito: Kees Veldboer

El mayor porcentaje de personas a las que ha ayudado bordean desde los 70 hasta 80 años, pero también se ha topado con jóvenes y según él es más difícil de afrontar. “Es comprensible que mueran los ancianos. Pero a veces me rompe el corazón ver morir a los jóvenes”, expresó al mismo sitio.

Por ejemplo, habló con BBC de una ocasión durante el 2009 en que llevó a una chica que enfrentaba a un duro cáncer al nuevo departamento donde viviría con su novio. Él pidió que la liberaran del hospital un momento para que lo vea, ya que nunca lo había hecho. Una hora después de volver al centro médico, falleció.

Conoce a la muerte muy de cerca y no le teme, incluso incentiva a la gente para que lo hablen, sobre todo si son parejas. Entiende que no es algo fácil, pero es algo que nos sucederá tarde o temprano, y muchos enfermos terminales desarrollan un optimismo a pesar de todo. “Algunas personas aceptan la muerte. Algunas no quieren darse por vencidas. Incluso en la etapa avanzada, creen que pueden combatirla”, contó a BBC.

Crédito: Kees Veldboer

La vida debe ser aprovechada hasta el último segundo, y Kees Veldboer lo sabe mejor que nadie.

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