Por Camilo Morales
8 julio, 2021

Pam Willis, de 50 años, se topó con la noticia del trágico accidente en 2019. “Los niños decían que su deseo navideño era ser adoptado”, contó la mujer, quien le contó a su esposo. “Me miró por un segundo y dijo, deberíamos adoptar a estos niños”, agregó.

La adopción siempre va a ser una alternativa para aquellas personas que quieran tener hijos pero no puedan por razones fisiológicas, como la infertilidad. Sin embargo, también sirve para ayudar y crear un hogar para aquellos niños que han sido abandonados y han tenido que pasar años en hogares de menores. 

Pam y Gary Willis, de 50 y 53 años respectivamente, quisieron hacer ese lema parte de su vida. A pesar de que el matrimonio tiene cinco hijos biológicos, Matthew, de 32 años; Andrew, 30; Alexa, 27; Sophia, 23 y Sam, de 20, quisieron aportar con su grano de arena.

Y es que Pam sintió que debía hacer algo luego de toparse, en 2019, con una horrible noticia: siete hermanos habían quedado huérfanos de padre y madre luego de un trágico accidente automovilístico.

Según dijo la mujer a The Press-Enterprise, “en el vídeo los niños decían que su deseo navideño era ser adoptado (…) Vi su historia justo en ese momento en el que estábamos como ‘¿qué hacemos con nuestra casa y con nuestras vidas?“.

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Y tal como informó People, la pareja pensaba en jubilarse cuando decidieron adoptar a los niños, ya que Gary estaba por terminar su período trabajando en el correo. Eso los dejaba en un escenario especial para iniciar la adopción. Pam le mostró el vídeo a su esposo y dijo que “me miró por un segundo y dijo, deberíamos adoptar a estos niños“.

En ese momento los hermanos ya habían estado un tiempo por distintos hogares de menores y casas de familiares, luego de la muerte de sus padres. Según contó uno de los mayores, Adelino de 15 años, sintió que su vida se derrumbó luego del trágico accidente. “Renuncié a la idea de tener un futuro“, comentó.

De esta forma, Adelino, de 15 años; Ruby, de 13; Aleecia, de 9; Anthony, de 8; Aubriella, de 7; Leo, de 5 y Xander, de 4, se unieron a la familia Willis para siempre. “Lo principal que aprendí es que los milagros ocurren”, comentó el mayor de los hermanos.

Como toda adopción, a los hermanos les costó adaptarse. Sin embargo, luego de pasado un tiempo comenzaron a sentir más confianza por Pam y Gary. “Al principio, realmente no veía a mamá y papá como figuras paternas (…) con el tiempo, me fui acostumbrando y me di cuenta de que los veía como padres“, dijo el adolescente.

Definitivamente no es fácil (…) Pero ver crecer a los niños es lo mejor. Solo al verlos felices, estoy viviendo mi sueño“, cerró su padre adoptivo, Gary.

 

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