Por Kat Gallardo
9 agosto, 2017

La muerte los golpeó de una forma que jamás podrán olvidar.

Jason y Clarissa Osborn son dos padres de Utah, Estados Unidos, que durante el último tiempo han tenido que pasar por momentos difíciles. Cualquier padre puede decir que no hay nada más devastador que la pérdida de un hijo y ellos lo saben bien. De forma trágica, perdieron a 5 de sus pequeños.

Facebook / One in a Million- The Osborns

Como si no fuera suficiente, sus pérdidas se produjeron tan sólo en el transcurso de un año. Primero pusieron a descansar a su niña Shanna, y más tarde a sus cuatro hermanas menores, Lexi, Kylie, Ellie y Savannah. Pero a pesar de lo devastadora de la situación, han vivido momentos que los mantienen hasta hoy en pie.

Jason y Clarissa, eran los amorosos padres de su hijo Carter y planeaban seguir agrandando la familia, pero a Clarissa le sería difícil concebir debido a la terapia de radiación que le practicaron, con el fin de tratar sus tumores cerebrales. Sin embargo, luego de diversos tratamientos para la fertilidad, pudo quedar embarazada nuevamente.

A las 20 semanas de aquél embarazo, un ultrasonido reveló que algo andaba mal. El bebé tenía un defecto al corazón ocasionado por un cromosoma irregular. A pesar de eso y teniendo que ser operada inmediatamente después de nacer, Shanna nació. Aunque alcanzó a vivir sólo tres meses, dejando un vacío enorme en la vida de estos padres.

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No se dieron ni cuenta cuando de pronto, Clarissa estaba embarazada nuevamente. Esta vez tendría cuatrillizos, todas niñas. Estaban felices y listos para recibir a sus pequeñas. Su comunidad en Utah les hizo hasta un baby shower sorpresa. Fatídicamente, las cuatrillizas llegaron demasiado pronto. 

Apenas en su semana 22 de embarazo, Clarissa entró en trabajo de parto, dando a luz a cuatro pequeñas prematuras, las cuales sólo sobrevivieron por tres días. No pudieron resistir habiendo nacido tan pequeñas.

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La familia estaba devastada. No sólo habían perdido a una pequeña hace meses sino que ahora debían aceptar la partida de otras cuatro.  “¿Por qué las cuatro? ¿Por qué no sobrevivió ni siquiera una? Fue extremadamente doloroso darse cuenta que no llegaríamos a casa con ninguna”, afirmó Jason, el padre de las menores.

Los Osborn dejaron descansando a sus hijas, pero Clarissa no podía enfrentar la idea de regresar a casa llena de cunas, pañales y ropa de bebé nuevas. Decidieron dar vuelta a esta horrible sensación contactándose con la organización benéfica Intermountain Healing Hearts , quienes se encargaron de distribuir todo este equipamiento a bebés de otras familias en la zona.

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Clarissa explicó que todas estas pérdidas no podían ser en vano, que debía hacer algo. Fue así como también creó la Fundación Shanna Kay Osborn , una fundación caritativa y una beca en memoria de su primera hija en partir. La idea es ayudar a las familias a hacer frente a situaciones que se escapan de sus manos y esfuerzos. A través de esta, entregan becas a universitarios y jóvenes adultos que  han logrado sobrevivir con la misma enfermedad cromosómica que se llevó a su pequeña Shanna.

También se asociaron con Intermountain Healing Hearts, otra organización que seguirá entregando suministros para bebés que hayan pasado por una cirugía cardíaca infantil.

Esperan que con estas acciones, puedan seguir recordando a sus hijas y el hermoso impacto que ellas tuvieron en sus vidas.

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