Por Diego Aspillaga
26 noviembre, 2019

El hijo de Sierra Strangfeld nació con una rara enfermedad genética y murió tres horas después del parto. Para ella, donar su leche materna es una forma de evitar que otras madres pasen por lo mismo.

Perder un hijo debe ser la situación más dolorosas que una persona puede sentir. Sin importar si el niño estuvo 3 horas o 30 años con ellos, padres y madres quedan marcados para siempre con una sensación de dolor e impotencia que es difícil describir y más aún sobrellevar.

Para Sierra Strangfeld, de Neilsville (EE.UU), la situación no fue distinta.

Sierra Strangfeld

Cuando tenía 20 semanas de embarazo, los médicos le confirmaron que el pequeño que estaba creciendo en su interior tenía trísomía 18, un desorden genético y cromosómico generalmente mortal para los bebés recién nacidos.

A pesar del lapidario diagnóstico, tanto Sierra como su esposo Lee decidieron seguir con el embarazo. Si el pequeño Samuel Lee iba a morir, por lo menos querían conocerlo y pasar con él sus primeras -y últimas-horas en este mundo.

Sierra Strangfeld

Dos meses antes de la fecha prevista, el niño alcanzó a saludar y acompañar a sus padres por tres horas antes de despedirse.

Devastada, Sierra pensó por días qué hacer para mitigar el dolor que sentía y decidió hacer todo lo que estaba a su alcance para evitar que otras madres pasaran por lo mismo.

Sierra Strangfeld

Para esto, siguió sacándose la leche materna que estaba reservada para su pequeño Samuel por 63 días para donarla a las mujeres que no podían producir el vital alimento.

“Cuando supe que estaba embarazada, sólo quería tener éxito amamantando. Pero cuando nos enteramos del diagnóstico de Samuel, sabía que eso no iba a ser posible”, escribió la madre en una emotiva publicación de Facebook.

“Antes de la muerte de Samuel, me dije a mí misma que bombearía toda mi leche materna para donarla. No pude salvar su vida pero quizás pueda salvar la vida de otro bebé”, agregó.

Sierra Strangfeld

Cuando terminó su  tarea, la mujer había logrado acumular y congelar más de 14 litros de leche materna.

“Bombear no es para los débiles. Es difícil tanto mental como físicamente. Sobretodo cuando no tienes un bebé a quien amamantar. Hubo momentos en que estaba enojada: ¿Por qué me seguía saliendo leche si a no tengo un hijo? ¿Por qué me sigo despertando en la mitad de la noche para esto?”, se preguntaba.

Sierra Strangfeld

“Pero sentía que era la única cosa que me mantenía conectada con Samuel en la tierra. Espero que esté orgulloso de mi”, dijo.

Y así, en el día en que Samuel tenía agendado su parto natural, Sierra entregó toda su leche a un banco de donaciones. “Caminar por los pasillos después de entregarla fue un gran paso hacia la recuperación”, dijo.

“Y sé, porque lo sentí, que Samuel estaba ahí conmigo”, concluyó.

 

 

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