Con solo 10 y 7 años saben perfectamente cómo apoyar a mamá en este difícil proceso.

Para ninguna familia es fácil enfrentar el cáncer. Sin embargo, aunque haya un montón de miedo y angustia al respecto, la unión y la esperanza pueden mejorar un diagnóstico, pues al final pensar positivo siempre mantiene las defensas altas y beneficia la salud.

Bien lo sabe Joanna McPherson, de Shreveport, Luisiana, que fue diagnosticada con cáncer de mama y debió someterse a una masectomía doble para frenar la enfermedad. Sin embargo la cirugía no fue suficiente y tuvo que enfrentar varias sesiones de quimioterapia.

Y todos sabemos lo invasivo que es ese tratamiento y lo mucho que deteriora el organismo… así que mantenerse fuerte es todo un desafío.

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Sin embargo, para esta mamá de 4 hijas no ha sido tan difícil pensar positivo. Su familia se ha encargado de demostrarle todo su apoyo cada vez que lo ha necesitado, dándole a entender que no está sola en este proceso.

Al menos así quedó comprobado cuando Joanna comenzó a perder el cabello producto de los efectos de la quimioterapia y entonces decidió rasurar su cabeza… pero no fue la única que lo hizo. Sus hijas Kayla, de 10 años y su hermana Sophia, de 7, también quisieron hacerlo, pese a que su mamá intentó hacerlas desistir de la idea.

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Pero las pequeñas querían tener a toda costa una muestra de solidaridad con lo que estaba viviendo su mamá.

«No sé si saben lo que realmente están queriendo hacer. Su cabello es parte de sus rasgos, su cabeza podría estar fría y otros niños podrían burlarse de ustedes», recuerda Joanna haberle dicho a sus hijas.

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Pero ellas ya habían tomado la decisión.

«Dijeron: ‘Si te van a rapar el cabello, no queremos que lo hagas sola’«, agregó McPherson.

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Y más tarde, también lo hizo su esposo, el coronel de la Fuerza Aérea llamado Shawn McPherson. Así que ahora, a excepción de Alexa, de 11 años, y de Jocelyn, de 4, casi toda la familia McPherson luce sus cabezas calvas con mucho orgullo.

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