Por Constanza Suárez
12 noviembre, 2020

En cada clase no solo practican técnicas de autodefensa, también hablan y reflexionan sobre ser trans. “En cada sesión de entrenamiento, hay una ruptura de paradigma. Poco a poco, todos van viendo que el respeto es válido para todos”, dijo el profesor a cargo.

En octubre de este años, la organización Casa Transformar, en Fortaleza, Brasil, que acoge a  mujeres y hombres trans, decidió dar una mano y apoyar con una nueva herramienta a sus miembros: clases de jiu-jitsu para aprender trucos de autodefensa. 

El taller es impartido por Milton Leite, de 42 años, y cuatro voluntarios más. Durante las sesiones, los estudiantes aprenden sobre protección física y discuten temas relacionados con la salud mental de personas transgénero dentro del deporte.

El grupo se reúne una vez por semana para practicar y las actividades se dividen en dos momentos: el primero está dedicado a reflexiones sobre el jiu-jitsu, la autodefensa y el lugar de la persona trans en el deporte. En el segundo, la práctica de actividad física gana espacio en la colchoneta.

Milton Leite

“Tenemos una discusión para acercarnos. Nos dedicamos a temas transversales, como los prejuicios, las nomenclaturas correctas, toda una parte teórica sobre el mundo trans y el deporte. Luego pasamos a la práctica. No hacemos ninguna adaptación”, contó el profesor Leite a G1.

Nick Hot, uno de los fundadores de Casa Transformar, participa en las clases y ha llenado de elogios a la iniciativa. “Es increíble porque ayuda tanto en la salud física, en salir del sedentarismo como en la autoestima de los niños. La gente aquí tiene mucha disforia debido a un patrón de género que la sociedad impone a nuestros cuerpos. La disforia es cuando alguien no acepta o no se siente cómodo con una característica física particular de sí mismo. El jiu-jitsu reduce esta incomodidad”, señaló al portal brasileño. 

Milton Leite

Para Milton, reflexionar sobre las practicas deportivas y el ámbito psicológico ha sido clave. “En cada sesión de entrenamiento, hay una ruptura de paradigma. Es un contacto físico muy intenso. Poco a poco, todos van viendo que el respeto es válido para todos. Hay momentos realmente interesantes en ese intercambio. Los desafié en jiu-jitsu y ellos me desafiaron en su cabello”, comenta Leite. 

Debido a la pandemia, el curso actualmente es exclusivamente para los residentes de Casa Transformar, por ende no reciben a otros jóvenes. Milton quiere que la práctica permanezca en el refugio.

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La idea del taller surgió del propio Milton luego de conocer Casa Transformar a través de las redes sociales. El maestro cuenta con mas de dos décadas de experiencia en el rubro y la experiencia ha sido sobrecogedora para él. 

“Empezamos a chatear en Instagram en marzo. Pero llegó la pandemia y tuvimos que detener las negociaciones. Regresamos ahora en octubre después de una ronda de donaciones de equipos”, recuerda.

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Si bien las técnicas de autodefensa son el eje del acompañamiento, la reflexión sobre la representación de las personas trans en el deporte es primordial. 

“Sabemos que Brasil es uno de los países más peligrosos para las personas trans. Jiu-jitsu también entra en la casa para cambiar la escena deportiva en sí. Sigue siendo un medio muy transfóbico. Estaba muy agradecido con Milton por esos momentos. Estamos ocupando espacios que la gente nos hace invisibles. Nadie espera ver a un travesti en kimono”, reflexiona Nick.

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