Por Felipe Costa
26 febrero, 2021

“Esta búsqueda por la muerte se convirtió, paradójicamente, en una motivación para vivir”, dice Ana Estrada, una mujer que sufre polimiositis y en cuyo estado, no tiene mayor pronóstico que pasar toda su vida postrada en cama sufriendo malestares. Cree firmemente que la eutanasia no es un deseo de morir, sino la libertad de elegir.

Decidir acabar con la vida propia nunca debería ser un motivo de celebración. La gente que atraviesa por este tipo de dilemas sufre un dolor interno que muchas veces no es posible de entender por terceros y aunque cueste creerlo, existen casos donde estas personas no tienen más esperanzas y la vida se transforma en un eterno sufrimiento. Ana Estrada Ugarte, es una mujer que desearía no tener que tomar esta decisión, mas su caso llegó a ser tan entendible, que las autoridades de su país reconocieron su derecho a eutanasia.

EFE

Primero que todo, la eutanasia es una práctica no permitida en Perú, país donde reside Estrada, por lo que las autoridades la sometieron a un largo juicio, luego de que ella exigiera que la dejaran ir en paz. La mujer de 44 años padece de polimiositis, una enfermedad degenerativa que, a estas alturas, la mantiene postrada en cama con cuidados las 24 horas.

No existe cura ni mayor tratamiento para esta enfermedad. En 2015 Estrada abandonó las salas del hospital al saber que ya no había nada más que hacer, desde entonces, su vida perdió todo sentido.

Reuters

Entre las complicaciones que sufre la mujer están la dificultad para tragar, sufrir neumonía por aspiración y problemas respiratorios. Sus músculos al ser tan débiles no tienen la capacidad de sostener sus funcionamientos vitales, obligándola a soportar distintos malestares día a día.

Estrada sabía que jamás el Estado de Perú ha permitido la eutanasia, aún así quiso poner sus últimas fuerzas en que se le reconociera su derecho. El Código Civil peruano penaliza este tipo de actos, pero la Defensoría del Pueblo entregó pruebas suficientes para solicitar que no se aplicara en este caso.

EFE

“No se trata de querer morir sino de mi derecho a elegir” dice Ana Estrada en CNN, agregando que, habiendo superado su depresión, esto se convirtió en un nuevo objetivo y su única motivación de vida.

Martin Mejia

El fallo a su favor, se transforma en un hito histórico para Perú, aunque únicamente aplicable a Estrada, ya que en este caso, se hizo una total excepción a las leyes debido a su situación particular. La mujer dedica este triunfo a todos aquellos pacientes que jamás han sido escuchados y espera que no ser la única con este derecho en el futuro. Según sus mismas palabras, “esta búsqueda por la muerte se convirtió, paradójicamente, en una motivación para vivir”.

Puede interesarte