No sabían qué hacer.

“Entré en pánico: tengo un niño de dos años, un recién nacido y una potencial tormenta de nieve”, recuerda Jesse Hulsher. El pequeño Adler nació el 22 de febrero de 2017 y al día siguiente volvieron a casa para encontrar un problema grave en su sistema de calefacción. María, su esposa, estaba preocupada de los niños y él decidió llamar para reparar el problema inmediatamente.

Jesse llamó a la compañía Magnuson Sheet Metal para solucionar el problema, temiendo que le dijeran que no irían a su casa por la tormenta de nieve que se avecinaba.

El hombre al otro lado de la línea, sin embargo, era papá y cuando Jesse le explicó su situación no dudó en enviar a un trabajador a la casa de los Hulsher.

Después de que arreglaran la calefacción, Jesse esperó que le cobraran… pero al par de días encontró un sobre de la compañía en su buzón de correo.

Era un mensaje de la empresa: “No les cobraremos, cuiden al nuevo bebé”.

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“No sabía si era un niño o una niña: debía comprar un globo azul o rosado, así que les regalé el arreglo”, explicó Craig Aurand.

Claro que detrás del gesto hay otra razón: la compañía gusta de seguir una conducta llamada “pagar por adelantado” y esperan que en algún momento Maria y Jesse devuelvan el gesto a otra persona en necesidad.

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