Por Valentina Miranda
8 octubre, 2021

Cuando la policía brasileña Patrícia Dumont se dio cuenta de que María do Socorro Alves, encargada de preparar la comida en la estación no sabía leer ni escribir, le empezó a dar clases desde cero durante la hora del almuerzo y al terminar sus turnos. Ella aprendió en poco tiempo y descubrió su amor por las matemáticas.

Maria do Socorro Alves es una mujer de 47 años que vive en Brasilia (Brasil) y trabaja como asistente de servicios generales en la oficina de Policía Federal de Carreteras de la ciudad. Ella es la encargada de preparar comida para los policías en la estación, donde ha conquistado más de un estómago con sus ricos platillos.

Fue así como de a poco se ganó el corazón y confianza de algunos colegas, entre ellos la policía Patrícia Dumont. Con ella solía conversar por medio de Whatsapp, pero la oficial notó un patrón en particular por parte de Maria que se repetía, y es que ella nunca escribía mensajes, solo grababa audios hablando. “Estaba muy sorprendida. No sabía que no leía ni escribía porque nos comunicamos a través de WhatsApp. Entonces noté que ella solo enviaba audio. Hasta entonces no me había dado cuenta de que era porque ella no sabía leer ni escribir. Y luego, cuando me di cuenta, dije ‘¡Necesito hacer algo para ayudar!'”, dijo Dumont a CBN.

Dumont quiso inscribir a Maria en una escuela pero debido a la pandemia se complicó y no se pudo, así que tomó la iniciativa de enseñarle ella misma durante la hora del almuerzo y al terminar la jornada laboral. Le enseñó todo desde cero, partiendo por las vocales y consonantes, hasta le regaló un libro con actividades de primer año para que practique. “Hice todo este libro y fue entonces cuando me dejé llevar. Empecé a hacer la tarea sola. Cuando Patrícia se tomaba un descanso o se iba de vacaciones, siempre le pedía a sus compañeros que me enseñaran y yo iba. Me empezó a gustar y vi que no era gran cosa para mí”, dijo la aprendiz a CBN.

Crédito: Metrópoles

“No sabía cómo escribir los nombres de mis hijas. A veces llamaba a Raquel y le preguntaba ‘Raquel, ¿cómo se escribe Raquel?'”, declaró Maria al mismo medio.

Maríi aprendió muy rápido a leer, y cuando llegó el momento de lucirse y demostrarlo dejó sorprendidos a todos quienes estaban presentes, sobre todo a Dumont. “Le hice una nota con los nombres de los compañeros que le habían comprado ese regalo y una pequeña dedicatoria. ¡De repente leyó toda la nota!”, dijo Dumont a CBN. “Tomó a todos por sorpresa porque ya estaba leyendo algunas palabras, pero yo no sabía que estaba leyendo con tanto aplomo (…) Fue muy emocionante y fue una gran sorpresa”, agregó a la misma fuente.

Crédito: Metrópoles

Gracias a la hermosa iniciativa de Dumont, la vida de Maria mejoró y las cosas que no sabía ahora las entiende mucho mejor, como el nombre del bus que solía tomar, escribir la lista de compras, entre otras cosas. Descubrió que le gustan mucho las matemáticas y que quiere aprender más sobre ellas, de acuerdo al mismo medio.

“Cuando todo esto pase y las escuelas acepten personas de mi edad, quiero estudiar. Y todavía quiero ser contadora porque la asignatura que me gusta son las matemáticas, o quisiera enseñar matemáticas. Y creo que no es difícil porque nada es difícil cuando queremos”, afirmó Maria a CBN.

Crédito: Metrópoles

Una hermoso final feliz, seguramente Maria seguirá aprendiendo y soñando en grande con esa motivación.

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