Por Felipe Costa
29 marzo, 2021

Discapacitado, sin techo ni trabajo, yacía en una plaza suplicando ayuda. Cuando dos patrulleros se le acercaron, no fue para reprenderlo, sino para darle un almuerzo y salvarlo de morir en la calle.

La verdadera bondad no yace en los uniformes que uno use o en el lugar que se viva o trabaje, sino en aquellos que pueden reconocer cuando alguien necesita de ayuda, sin importar la condición o la retribución que se obtenga con algún gesto. Esto lo tenían muy claro dos agentes de la Policía Militar de Brasil, quienes dejaron de lado por un momento su patrullaje con tal de salvar la vida de una persona sin hogar que moría de hambre.

Globo

Weliton de Caldas y Diego Messias patrullaban el centro de la ciudad como agentes de la Policía Militar, cuando en una plaza vieron a un hombre discapacitado en evidente estado de malestar, junto a él, una joven estudiante universitaria que le ofrecía una manzana de su bolsa.

El hombre no solo se sentía enfermo y sin energías, estaba muriendo de hambre luego de pasar dos días completos sin comer. Les comentó a los policías que no tenía hogar ni dinero y suplicó que lo ayudaran.

Amanda Carolina

Al verlo en aquel estado, uno de los policías abrió su mochila y sacó su almuerzo para regalárselo, sorprendido, el hombre sin hogar les comenzó a contar su historia a medida que comía desesperadamente, creyendo que los agentes debían irse pronto, cuando en realidad todo el patrullaje cobraba sentido en aquel momento que lo estaban atendiendo.

“En el momento en que le dimos de comer, estaba comiendo rápido. Entonces, dijimos ‘puedes comer tranquilo, tienes tiempo’. En ese momento, pusimos en marcha la ambulancia y se echó a llorar. Entonces, le pregunté ‘¿por qué lloras?’ Entonces, dijo que tenía hambre, porque no había comido nada en dos días”.

–Diego Messias a Globo

Amanda Carolina

Lleva años viviendo en la calle, es discapacitado y nunca ha tenido el alimento asegurado, pero ahora con la pandemia, sobrevivir para él significa que ni siquiera puede pedir ayuda como antes. Apenas logra moverse y se traslada de plaza en plaza para no incomodar a la gente.

Apoyo – Pixabay

Amanda Carolina, la estudiante que estuvo allí para presenciar como los oficiales intentaban salvar al discapacitado, tomó unas fotos de aquel momento y la subió a redes sociales, causando gran cantidad de emociones en aquellos que la leyeron. Contó a Globo, que no vio a dos policías trabajando, sino a dos personas muy humanas que, sin importar su uniforme, demostraban un acto de bondad sorprendente.

Sin embargo, estos actos benéficos aislados no estarán completos hasta que las personas logren un empujón en sus vidas que les permita autovalerse. La gran interrogante ahora es saber qué pasará con esta persona sin casa una vez salga del hospital, así como las otras miles que viven en situaciones parecidas durante esta dura pandemia.

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