Por Alejandro Basulto
5 abril, 2021

Quería darle a su curso de preescolar una lección sobre los pingüinos, por lo que para hacerla más didáctica e interesante, agarró su computador portátil y se dirigió a esta atracción con animales en Seattle.

La pandemia del coronavirus ha significado muchos retos y adversidades para las personas de todo el planeta. Ya que no solo han tenido que enfrentar los miedos y las preocupaciones propias al buscar evitar contagiarse, sino que también, las medidas de distanciamiento y aislamiento social, han obligado que muchos profesionales, empresas e instituciones innoven en su manera de llevar a cabo sus respectivos deberes para evitar la propagación de esta enfermedad. El trabajo a distancia ha pasado a ser parte de la nueva realidad, viviéndose un auge de las videollamadas y de las aplicaciones para realizarlas.

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Y justamente utilizando la aplicación Zoom, es que Garett Talcott, un profesor de preescolar en Estados Unidos, ha podido llevar adelante sus clases con sus pequeños aprendices. A pesar de las distancias, este maestro de 31 años se las ha arreglado para realizar sus enseñanzas de manera online y esforzándose siempre para que estas sean de la manera más didáctica posible para que los niños no se distraigan y así no se perjudique su aprendizaje. Son 28 estudiantes a los que le dedica lo mejor de su creatividad y de sus habilidades pedagógicas.

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Lo que demostró cuando le tocó realizarles una clase sobre los pingüinos, pensando para ello, una manera única y divertida de hacer que sus pequeños aprendices aprendan acerca de estos y otros animales. Fue entonces cuando se le ocurrió ir a un zoológico ubicado cerca de Seattle, para preparar una de las mejores lecciones que un niño podrá haber recibido durante la pandemia. Y es que haciendo uso de su computadora portátil, se encargó de mostrarle a cada uno de sus estudiantes la fauna del lugar y sus características.

Sus 28 asistentes no pudieron estar más entusiasmados durante las clase, quedando completamente cautivados con lo que veían. Cuando Garett deletreaba los nombres de los animales, ellos rápidamente después de él los repetían al unísono, riéndose cada cierto tiempo debido al asombro. Una lección inolvidable, que ha hecho a este profesor merecedor de muchos elogios, además del cariño y la admiración de sus pequeños aprendices.

 

 

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