Por Felipe Costa
18 febrero, 2021

Jorge Gavelán fue un profesor con una vocación única. Pese a tener una enfermedad crónica, una avanzada edad y haber sido contagiado de coronavirus, siguió enseñando a sus alumnos. Sin embargo, la carga le pasó la cuenta y el virus fue más fuerte.

Sin duda entre los grandes protagonistas de esta pandemia están los profesionales de la salud y los profesores. Por su parte, los médicos han debido aprender a vivir un año bajo una carga de trabajo nunca antes vista y los maestros han debido cambiar sus sistema para lograr que todos sus estudiantes se sigan educando de la mejor manera. Hay docentes que incluso han llegado a anteponer su propia salud en pos de su vocación, como Jorge Jesús Gavelán Izaguirre, quien se mantuvo enseñando hasta el último día.

Familia Gavelán

“Le dijimos, papá para, y nos dijo ‘No, yo quiero continuar’. Y continuó.” cuenta Fabiola, la hija del profesor, quien pese a estar enfermo continuaba con sus clases virtuales. Llegó un momento en que necesitó usar un respirador, pero no fue suficiente, ya que su cuerpo se sobre exigía más de lo que podía.

Gavelán dictaba clases en la facultad de facultad de Ciencias Contables de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de Perú. Su familia lo recuerda como una persona independiente y entregada siempre a su vocación.

Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Jorge, de 71 años, se contagió de coronavirus y debido a que sufría una cardiopatía, fue internado en el hospital. En ese momento paralizo sus clases y la universidad puso a un profesor sustituto. Tras el pasar de las semanas, el maestro se dio cuenta que quien lo reemplazaba no cumplía trabajos y tampoco pasaba las notas al sistema, viéndose obligado a volver desde casa a dictar las clases.

Terminó trabajando en promedio 6 horas diarias, siendo atendido a domicilio con ayuda de su familia. Pasó de utilizar 4 litros de oxígeno a 9 por día, incluso mientras hacía clase. Según él, solo sentía cansancio, tratando de tranquilizar a sus seres queridos.

La familia recuerda que un día, tras terminar el ciclo del curso y pasar el último examen a sus alumnos, comenzó a sentir un malestar general, siendo llevado de urgencias al hospital.

Familia Gavelán

Solo pedía poder pasar sus últimos días en casa, pero los médicos tuvieron que internarlo debido a que no había terminado su cuarentena. Su familia lo acompañó hasta el último minuto en que su cuerpo ya no dio más. Aunque no pudo despedirse en casa, lo hizo junto a sus seres queridos, dejando un gran legado de enseñanzas para muchos.

“Fue uno de los profesores más comprometidos con su labor y que dio todo de sí para poder formar a sus alumnos. Queda en el recuerdo de todos sus alumnos toda la dedicación que el profesor dedicó a sus clases y el apoyo que brindó a cada uno siempre con la simpatía y el carisma que lo representaba”.

–Ronal Navarro a El Comercio

Familia Gavelán

“Hablando de manera personal, siempre oí hablar de él en los ahora recordados pasillos de contabilidad de la universidad, los comentarios siempre lo distinguían como un profesor de nivel. Lo dicho anteriormente, lo pude corroborar este último ciclo que pasó siendo su alumna, pude notar en cada clase la calidad de sus clases tanto en sus separatas y ejercicios. Me siento orgullosa y agradezco al “destino” por haberme dado el honor de ser su alumna y llevar cada una de sus clases”.

–Abigail Salvador a El Comercio

La partida de Jorge Gavelán enluta a toda una comunidad, pero también marca en lo profundo de sus corazones su vocación única y su gran amor por lo que hacía, siempre apoyado por una familia que lo quería y colegas que lo admiraban día a día.

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