Por Cristofer García
6 octubre, 2020

“Finalmente creo que se hizo justicia”, dijo Manuel Hernández al saber el cambio de decisión. No le importó arriesgar su vida para demostrar su inocencia.

Quienes están seguros de su inocencia, cuando los acusan de manera indiscriminada y sin justificación, harán lo que tengan en sus manos para demostrar que tienen la razón. Así lo hizo este profesor, el cual no levantó una huelga de hambre hasta que retiraran una deuda que no contrajo.

Aunque pareciera arriesgado, Manuel Hernández González, este docente de la ciudad de Saltillo, al norte de México, decidió que esta protesta sería la única forma para que tomaran en cuenta su caso, aunque arriesgara su propia vida.

El Heraldo de Saltillo

Según reseñó El Heraldo de Saltillo, Hernández estuvo cuatro días sin comer frente a la Dirección de Pensiones de los Trabajadores de la Educación de la ciudad, durmiendo en una carpa, hasta que le cancelaran una a deuda que, presuntamente, habría adquirió otra docente en 2010 y le cobraran a él.

Su método funcionó y antes de que sufriera algún daño mayor de salud, le retiraron la deuda. A pesar de que sufrió una severa descompensación, producto de la huelga, se encuentra en buena forma.

El Heraldo de Saltillo

Después de presentar esta complicación de salud, que alarmó a sus familiares debido a que él es diabético e hipertenso, tuvo que resistir un día más de huelga. Pero fue lo suficientemente fuerte y lo logró. Ya no le descontarán más dinero en el pago de cada mes.

“Quiero agradecer a mi familia, y también a los compañeros que estuvieron al pendiente de mi salud, y que siguieron con las gestiones para que se cancelaran estos cobros que injustamente se me hacían por la deuda que contrajo esta persona, finalmente creo que se hizo justicia”, dijo en conversación con El Heraldo de Saltillo.

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“Puedo decir que hoy tengo la certeza de que mis percepciones saldrán completas la siguiente quincena”, agregó el profesor.

Hernández resaltó que tomó esta decisión radical de protesta debido a que ya no aguantaba la situación económica que se hacía aún más difícil de afrontar cuando le restaban parte de su pago cada mes por una deuda que él consideró injusta.

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Muchos grupos y asociaciones respaldaron su huelga, la cual ahora aplauden por su valentía.

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