Por Camilo Morales
13 octubre, 2021

Stephanie Hanrahan, una escritora y madre de dos niños con autismo, agradeció a la maestra por haberse entregado “de forma gentil para que otros puedan crecer (…) Todos los elogios”.

Tener hijos que forman parte del espectro autista puede ser un desafío para cualquier padre, ya que se enfrentan a los distintos prejuicios de la sociedad y a muchas situaciones incómodas y poco agradables que se podrían prevenir si es que existiera mayor inclusión.

Uno de los desafíos para estos padres y madres es que sus hijos se sientan cómodos en el colegio donde asisten a clases, es por eso que en ocasiones los matriculan en escuelas especiales en donde aplican estrategias académicas alternativas.

Stephanie Hanrahan

Pero hay veces en que las familias no pueden acceder a estas instituciones y deben confiar en otras escuelas. Ese fue el caso de Stephanie Hanrahan, una escritora que matriculó a su hija y a su hijo, quienes son del espectro autista, a un colegio sin saber que una maestra se convertiría en una heroína para su vida.

Según su testimonio en el sitio Love What Matters, los primeros días para ambos niños fueron complicados. Su hija inició bien las clases, pero “para el tercer día, ella estaba hecha un desastre y tuve que cargarla mientras pateaba y gritaba“.

Stephanie Hanrahan

De inmediato se dio cuenta que la maestra se comenzó a llevar bien con ambos y que el director de la escuela tenía un plan especial para aquellos estudiantes con necesidades especiales. “Me quedé boquiabierta cuando mencionó recreos adicionales, descansos para el cerebro y rincones tranquilos en el aula“, explicó.

Lo que más le impresionó vino después: la maestra que recibió a sus hijos decidió tomar una sección completa con niños con autismo, algo que según Stephanie la maestra describía como “un sueño” en sus redes sociales, luego de que le enviara una solicitud de amistad en Facebook.

Stephanie Hanrahan

No elegí tener niños con necesidades especiales, pero estos maestros sí lo hicieron. Todos los días entran voluntariamente en un trabajo que requiere más esfuerzo del que podemos imaginar. Y lo están haciendo felices“, contó la madre de los dos niños.

Según ella, “le han dado esperanza” a sus pequeños para que puedan encontrar su lugar y puedan desarrollar sus capacidades como cualquier otro niño. “Apenas puedo manejar a dos niños, pero ¿una clase de veinte? Todos los elogios“, agregó.

Stephanie Hanrahan

La ayuda de esta profesora le permitió a Stephanie tener algunas horas en las que “puede respirar y empezar de nuevo como mujer“, ya que sus días han tenido mucha exigencia y presión desde que nacieron sus hijos.

A todos los maestros que se entregan de forma gentil para que otros puedan crecer (…) Gracias por decir que sí“, cerró la escritora.

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