Por Diego Aspillaga
21 julio, 2020

“Si creemos en la ciencia, como yo creo, creemos que hay ciertas leyes que siempre se obedecen. Si lo deseamos, podemos decir que dichas leyes son obra de Dios, pero es más una definición que una prueba de su existencia”, decía el reconocido físico teórico.

Stephen Hawking fue uno de los científicos más brillantes de la historia de la humanidad y uno de los más reconocidos desde Albert Einstein.

Crónica

El popular astrofísico y cosmólogo británico falleció el 2018, pero sus frases, enseñanzas y ejemplo de vida aún siguen resonando en la mente y en los corazones de miles de personas en el mundo entero.

Y si bien sus contribuciones a la comprensión del origen del universo y de las leyes naturales, así como su inspiradora lucha contra la enfermedad que lo dejó postrado en una silla de ruedas son conocidos por la gran mayoría de sus seguidores, existen posiciones de Stephen Hawking que no son tan reconocidas, como su férreo ateísmo y su posición respecto a la religión.

SPM

En “Breves respuestas a las grandes preguntas”, el último libro de reflexiones que dejó inconcluso Hawking al morir, el científico dedicó todo su primer capítulo a una sola pregunta: ¿hay un Dios?

Según publicó Muy Interesante, sus respuestas se pueden resumir en algunas frases que son una suma de escepticismo, una mentalidad científica y un deseo por saber cada vez más de los secretos del cosmos, siempre expuestos desde el respeto y la empatía hacia quienes son religiosos:

“No tengo ningún resentimiento hacia Dios. No quiero dar la impresión de que mi trabajo trata de demostrar o refutar su existencia. Mi trabajo consiste en intentar hallar un marco racional para comprender el universo que nos rodea”, afirmó en su libro.

Pixabay

“Durante siglos, se creyó que las personas discapacitadas como yo vivían bajo una maldición divina. Bueno, supongo que tal vez haya molestado a alguien de un más allá, pero prefiero pensar que todo se puede explicar de otra manera, mediante las leyes de la naturaleza”, agregó.

“Si creemos en la ciencia, como yo creo, creemos que hay ciertas leyes que siempre se obedecen. Si lo deseamos, podemos decir que dichas leyes son obra de Dios, pero eso es más bien una definición de Dios que una demostración de su existencia”, afirmó el cosmólogo.

Crónica del Quindío

 “El universo es una máquina gobernada por principios o leyes, unas leyes que pueden ser entendidas por la mente humana. Creo que el descubrimiento de esas leyes ha sido el mayor logro de la humanidad, porque son esas leyes de la naturaleza, como ahora las llamamos, las que nos dirán si hace falta realmente un dios para explicar el universo”.

“Utilizo la palabra Dios en un sentido impersonal, como lo hacía Einstein, para designar las leyes de la naturaleza, por lo cual conocer la mente de Dios es conocer las leyes de la naturaleza. Mi predicción es que conoceremos la mente de Dios para el final de este siglo”.

El Universo

“¿Tengo fe? Todos somos libres de creer lo que queramos, y mi opinión es que la explicación más simple es que no hay Dios. Nadie creó el universo y nadie dirige nuestro destino. Eso me lleva a una profunda comprensión: probablemente no haya cielo ni vida futura. Opino que creer en otra vida es tan solo una ilusión”, concluyó.

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