Por Macarena Faunes
26 noviembre, 2019

Paul recibió la donación anónima a través de la página GoFundMe. Diversas personas aportaron a su causa sin conocerlo.

Sacrificarnos por los demás es un noble acto. Poner los sueños de la persona amada por sobre los propios, demuestra que hemos aprendido más de empatía de lo que muchos políticos creen saber, tal como los siguientes protagonistas.

En 2016, un abuelito en silla de ruedas vendía monedas de cobre para tener dinero extra, ya que con lo que recibía por parte del Estado no le alcanzaba para mantenerse con su esposa. La pareja merece vivir el último tramo del camino de manera digna y feliz. No debiesen pasar por la angustia de no saber si el bolsillo les alcanzará para llegar a fin de mes. Una situación indignante.

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El hombre se ponía todas tardes en una esquina de un restaurante en Phoenix, Estados Unidos, junto a una mesita para ofrecer su mercancía. ¿La razón? Quería que su mujer viviera con las necesidades básicas.

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Lisa Fandrich, una joven que siempre pasaba en su auto por el lugar, en una oportunidad decidió detenerse y preguntarle el por qué no estaba en su casa descansando. Reveló al sitio 12 News que no le parecía correcto que un sujeto de su edad tuviera que pasar por estas situaciones.

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“Vi a este hombre, este anciano, cruzando el paso elevado en el 51 a mediados de verano a las 8:30 de la noche empujando una silla de ruedas y un andador. Me echaba a llorar porque sentía, ¿por qué alguien de su edad tenía que estar aquí en el calor de Phoenix trabajando? No es justo”.

-Lisa Fandrich a 12 News-

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Al dirigirse a Paul, le llevó un par de botellas de agua para que se hidratara. No tenía ninguna a la vista. Quizás no había comido ni bebido en horas. 

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Paul le contó que se había mudado a Phoenix hace 37 años. Llevaba 54 de matrimonio. Vive del seguro social para pagar las deudas y comprar comida. Con más de 70 años, vende sus productos para tener dinero extra. No le alcanza con lo que recibe de pensión. 

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Lisa se conmovió con sus declaraciones. Le confesó que lo observó de lejos durante meses y que le preocupaba su salud. “Dios cuida de mi”, le contestó para tranquilizarla.

Para ayudarlo, la joven le compró sus dos monedas favoritas a gran precio. Se tomó una fotografía con él y compartió su historia. Creó la pagina de GoFundMe Paul and His Copper Coins para que todos ayudaran a este abuelito. En tan sólo días, recaudó de 10 mil dólares para ellos.

Cuando Lisa fue a contarle la buena noticia a Paul, no lo encontró. Tras algunos días, dio con su paradero. Paul le dijo que su esposa estaba internada en un hospital. Tenía una gran cuenta médica y además estaba a punto de perder su casa. Pagó todo lo que debía con la donación anónima. Se emocionó de felicidad. “Cuando me reuní con Paul esta noche, y le conté lo que recaudamos, lloró. Agarro mi mano y la apretó fuertemente, escribió Lisa en la página de GoFoundMe.

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Paul pudo salir de esta angustia gracias a la ayuda de todos. A pesar de que no lo conocían personalmente, le dieron un par de monedas virtuales para poder salir adelante. El noble gesto de este hombre con su esposa se le devolvió hacia él de la mano de extraños. Felicitamos a quienes hicieron posible juntar este monto.

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