Por Macarena Faunes
22 noviembre, 2019

“Quiero pagar con mi dinero”, le insistió al mesero. Él le recibió el monto, pero le devolvió más de la mitad.

Quienes menos tienen, son las personas que más dan. No serán dueños de carros y mansiones pero tiene algo que muy pocos posee: humildad. No buscan más que ayudar a quienes más lo necesiten. Se merecen que alguien realicé un noble gesto por ellos, tal como este.

En Belo Horizonte, Brasil, un mendigo entró a un restaurante de lujo con sólo 50 reales, equivalente a 11 dólares. Al ver su sencillez, el dueño del local le regaló un almuerzo completo. Disfrutó de un plato de fondo, vino, refrescos y postres. No le cobró ni un peso y este hombre se fue con una sonrisa del lugar. Un acto lleno de amor y de bondad.

Instagram @adriano_leite

El hecho ocurrió en el local Benvindo. El gerente le ordenó al asistente que lo recibiera de una educada manera. A pesar de que su ropa estaba rasgada y sucia, tiene derecho a ser tratado como cualquier cliente normal. Su condición económica no lo hace inferior a nadie.

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Era tanto el hambre que tenía, que acepto cada uno e las exquisiteces que le ofrecían sin pensar en el pago. Cuando se dispuso a dar todas las monedas que tenía, el camarero se las negó.“Quiero pagar con mi dinero”, le dijo al joven Felipe Rodrigues. Fue tanta su insistencia, que le aceptó la suma. La cuenta total era de 130 dólares. En un gesto de amabilidad, le devolvió a 9 al hombre.

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La abogada Daniela Lage Mejía Zapata registró este momento a través de una foto que publicó en Instagram. Se ve al mendigo, con su pelo desordenado y de ropa sucia, esperando su pedido. Es un cliente más.

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La postal se transformó en en un ejemplo de ciudadanía, empatía y compasión para todo el mundo. No lo discriminaron por no tener dinero. Lo ayudaron a aminorar el sufrimiento que genera vivir en las calles.

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Ayudar a quien más lo necesita, sin esperar nada a cambio, es uno de los actos más hermosos que existen. Ver la cara de felicidad de esa persona al sentirse querida por el resto, es impagable. Ojalá este iniciativa se replique en todos los países.

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