Por Catalina Yob
10 mayo, 2017

La Guardia Costera Italiana no prestó atención a los llamados y ofreció ayuda cinco horas después, cuando ya era demasiado tarde.

“Somos 300 personas en el bote. Más de 100 niños, 100 mujeres y cerca de 100 hombres. Por favor apúrense, el agua está entrando a nuestro bote, estamos en una emergencia, por favor, por favor el bote se está hundiendo”. Estas fueron las desgarradoras palabras con las que Mohanad Jammo, un refugiado proveniente de Libia, pidió a gritos ayuda a la Guardia Costera italiana cuando el bote en el que él y otras 300 personas más viajaba, comenzó a hundirse.

Hoy y luego de cuatro años después, el llamado ha salido a la luz pública generando verdadera consternación en la comunidad internacional. La llamada que se repite una y otra vez deja ver la desesperación con la que el hombre relata cómo el agua comienza a entrar al precario bote en el que se trasladaban desde la localidad de Zugara, en Libia. 

AFP

A pesar de que la mujer que atendió el llamado en la Guardia Costera en Italia pidió que le especificara la locación en la que se encontraban, pero la ayuda nunca llegó.

Con el transcurso de las horas, el hombre llamó de nuevo pero en lugar de recibir la confirmación de alguna barcaza que iría en su auxilio, personal de la entidad italiana le manifestó que en realidad eran las autoridades de Malta las pertinentes para prestarles  ayuda, ya que el bote se encontraba fuera de territorio italiano. Sin embargo éste se ubicaba a más de 190 kilómetros de los límites malteses. 

A pesar de que el hombre consignaba que se estaban muriendo y que no tenía batería suficiente en su teléfono celular para efectuar otro llamado, sus peticiones fueron desviadas, desatendidas e ignoradas. 

“Por favor el agua está entrando al bote. Por favor apúrense, apúrense”.

JRS

 

El último llamado se efectuó cuando ya habían transcurrido más de dos horas del primero. Mientras él seguía repitiendo que más de 300 vidas se encontraban en peligro, ella insistía en que las autoridades de Malta debían hacerse de cargo de su caso. 

Cuatro horas después el registro establece que se generó un contacto entre autoridades de la Guardia Costera de Malta e Italia, en el que pareciera ser que ninguno está dispuesto a ceder. A pocos kilómetros de la ubicación de los refugiados se encontraba una barcaza italiana, pero sólo fue hasta una hora después en donde ésta fue enviada en ayuda de las 480 personas que se encontraban apiladas en la pequeña embarcación. 

En total fueron cinco horas en la que la ayuda tardó en llegar. Lamentablemente ya era demasiado tarde, más de la mitad de las personas se habían ahogado y sus cuerpos reposaban sobre las aguas de la isla siciliana de Lampedusa. 

Reuters

Por años hemos intentado comprender cómo es que nadie logró detener el crimen que se cometió en contra de las casi 12 millones de personas que fueron asesinadas durante la Segunda Guerra Mundial.

Hoy y sin explicación alguna, la situación se repite. Millones de personas están muriendo a diario y pareciera que nadie quiere intervenir. Mientras cientos de naciones discuten de los beneficios económicos que el ingreso de inmigrantes puede traer, millones de personas mueren en el fatídico intento de escapar de su país en barcazas en las que un puesto puede llegar a costar más de 2 mil dólares.