Por Luis Lizama
29 julio, 2021

Tiene 34 años y sueña con terminar su carrera universitaria de Educación Física. Como no tiene muchos recursos para comprar cuadernos y libros, usa las paredes de su taller para escribir resúmenes.

Si la vida te da limones, haz limonada. El caso de Vladimir Brito encaja perfectamente con este viejo refrán, lamentablemente no de una forma muy positiva, pero sí donde abunda la perseverancia y el trabajo. Ideal sería que este reparador de llantas tuviese todos sus implementos para estudiar, pero tristemente no es así.

Además de trabajar en su taller, es estudiante de Educación Física en una universidad local. Vladimir es brasileño de 34 años y esta es su historia.

Estudia y escribe en las paredes de su taller, por la falta de implementos. Muy pronto acabará su carrera, nada lo detendrá.

Vladimir Brito

Brito es oriundo de la ciudad de Teresina (Piauí, Brasil), donde tiene su viejo y querido taller.

Recientemente su historia se ha hecho viral en redes sociales, donde muchas personas han intentado ayudarlo, haciendo campañas para entregarle cuadernos y libros. 

El humilde trabajador estudia a distancia, con su viejo celular y una beca de Aespi (Asociación de Educación Superior de Piauí). Lamentablemente tiene prácticas no remuneradas en la carrera, una casa por mantener y un padre que está enfermo.

Vladimir Brito

Como si fuera poco, al igual que muchas personas de la clase trabajadora, tiene deudas que pagar.

El sitio Razoes par acreditar ha hecho una campaña para ayudarlo, con una meta de 2500 dólares. Puedes conocer más de su historia y la colecta aquí.

A pesar de tener todo en contra, Vladimir no se rinde y espera acabar lo antes posible su carrera. Ya le queda poco.

Vladimir Brito

Su historia ha dado vueltas por las redes y eso ha hecho que gane cursos en Fisiología Vascular, Bioquímica, Hormonas y Metabolismo, entre otras cosas. Tristemente no ha podido iniciar ninguno, por la falta de una computadora.

Su sueño es primero terminar con la universidad, para pronto instalar una tienda de llantas, las que tanto le han dado.

“Me di cuenta de que usar la libreta asustaba un poco a los clientes, que llegaban, me miraban estudiando y decían que no querían estorbar, que volverían más tarde. Por eso empecé a usar las paredes, que además de no asustar a los clientes, consigo estar siempre mirándolos y mirando el material. 

Cuando me gradúe, pretendo mantener ambas profesiones. Quiero honrar a todos mis clientes, sin ellos no habría universidad y quiero ayudar a la gente a través de la educación física”.

–explica Vladimir–

Vladimir Brito

El joven reparador de llantas trabaja desde los 12 años, siendo muy pequeño y pasando de taller en taller, junto a su padre. En el año 2009 el señor tuvo un infarto y él debió hacerse cargo del hogar, además del resto de su familia.

Ha pasado el tiempo y ahora sueña con graduarse. Lo conseguirá, no hay dudas.

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